Duda razonable

Lo que Peña olvidó y la hipocresía del Legislativo

La emboscada contra miembros del Ejército hace diez días en Sinaloa, en la que perdieron la vida seis soldados y 10 más quedaron heridos, es un trágico símbolo del desastre que seguimos viviendo en materia de seguridad, violencia y justicia; basta leer la reciente Envipe del Inegi.

Todo esto, diez años después del inicio de esta absurda guerra, cuatro después de la toma de posesión de Enrique Peña Nieto.

“El panorama es desolador. Mayor violencia y más grupos criminales han provocado profundos daños en el tejido social y dolor entre sus víctimas, afectando severamente el desarrollo y la competitividad del país”. La frase no es mía, ni es de ayer. Es de Enrique Peña Nieto a finales del 2011 en el libro México, la gran esperanza.

Decía más el hoy Presidente de la República. Lo tenía claro: “El objetivo de todos debe ser la construcción de instituciones policiales sólidas, confiables, eficientes y eficaces, cercanas a la sociedad para que en conjunto se construyan las bases de una convivencia armónica. La carencia de estas instituciones ha obligado a nuestras fuerzas armadas a participar en tareas de seguridad pública en las que deben permanecer hasta que existan las condiciones para su retiro. Entre tanto, es prudente que se revise el marco legal que requieren para llevar a cabo sus funciones. Reconozco la valentía y los aciertos del Ejército y la Armada en esta lucha, pero dichas instituciones no fueron concebidas para las tareas de seguridad pública…

“Por ello, es fundamental transformar radicalmente a los cuerpos policiacos. De otra manera, cualquier medida será insuficiente”.

Hasta ahí las palabras de Peña hace cinco años.

Pasó el “momento legislativo del Presidente” con el Pacto y no se incluyó la revisión del marco legal de las fuerzas armadas. Tampoco se incluyó nada que fortaleciera policías estatales o municipales. Han pasado cuatro presupuestos de egresos y la Policía Federal sigue del mismo tamaño, hasta menor, que cuando se inició el sexenio. Después de la tragedia de Iguala ha enviado un par de iniciativas sobre el tema, pero ha invertido cero capital político en que se aprueben y los legisladores ni siquiera las han visto.

Los legisladores guardaron un minuto de silencio para honrar a los soldados. Después de desperdiciar 2 millones de minutos en hacer algo al respecto.

Twitter: @puigcarlos