Duda razonable

Peña al auxilio de Eruviel

Cuando no es una es otra.

Secuestro, homicidios, robos… Ya no es noticia que el Estado de México está en problemas. El asunto de Valle de Bravo y la reciente crisis de secuestros, primero negada por las autoridades municipales para después tener que admitir la llegada de las fuerzas federales, es solo un botón de una amplia muestra de cómo el Edomex ha sido tomado por el gobierno federal para efectos de seguridad.

Apenas el día 11 de este mes más de mil policías federales se habían encargado de la seguridad de 13 municipios del sur —sustituyendo a unos 500 policías municipales—, y hace unos meses los cada vez más frecuentes rondines del Ejército en otras partes del estado habían terminando con la matanza de una docena de presuntos delincuentes en una acción aún no suficientemente investigada ni aclarada.

Lo que está claro es que el gobernador del Estado de México tiene poco que decir respecto a la seguridad de su entidad. No hay mucha diferencia con Michoacán o Tamaulipas.

Pero hay una diferencia esencial: en 20 meses de gobierno, el presidente Peña Nieto ha visitado su estado 26 veces. Ha celebrado fechas mexiquenses, pero no dudó en mudar fechas nacionales a su estado: como la del 10 de febrero de 2013, cuando encabezó la celebración del Día de la Fuerza Aérea Mexicana; o la del 19 de febrero de ese mismo año, cuando acudió por la celebración del Día del Ejército.

Ha inaugurado carreteras, abierto hospitales, arrancado cursos y conmemorado hechos históricos. En promedio, el Presidente ha visitado su estado natal más de una vez al mes desde que asumió la Presidencia de la República; sin embargo, en agosto ya rebasó ese promedio con las tres visitas que ha realizado. Este lunes 18 de agosto estuvo en Toluca para la inauguración de la escuela primaria Isidro Fabela Alfaro. El miércoles 13 de agosto participó en la conmemoración de los 100 años de los Tratados de Teoloyucan. El martes 12 de agosto estuvo presente en la conmemoración del 50 aniversario luctuoso de Isidro Fabela Alfaro.

Puede no estar mal. Un estado en problemas que recibe atención especial del Presidente, aunque Peña Nieto ha tenido cuidado de no mencionar el problema de seguridad en su tierra natal. Estoy seguro de que los mexiquenses lo agradecen. 

Pero podría salir mal. Si Eruviel se cree que lo que hace el Presidente es solaparlo ante su incapacidad para resolver, por sí solo, la crisis de su estado.

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