Duda razonable

Osorio Chong juega con fuego

Para ser un simple ciudadano indignado con la situación de inseguridad en su estado, el michoacano José Manuel Mireles Valverde, líder del grupo de autodefensa del municipio de Tepalcatepec y uno de los coordinadores del Consejo Ciudadano de Autodefensas y Comunitarios de Michoacán, goza de privilegios inusitados: anda en avionetas privadas, obtiene protección del gobierno federal y, cuando se accidenta, atención médica en uno de los mejores centros hospitalarios del país.

El secretario de Gobernación, Miguel Osorio, le confirmó a Ciro Gómez Leyva en la radio que ellos estaban dando protección a Mireles, porque “ha lastimado a los cárteles, particularmente a los Templarios, y por eso di la instrucción de que se le diera el cuidado, que se le apoyara y esto es lo que ha venido sucediendo, por eso se ha visto a la Policía Federal participando”. También le dijo a Ciro que el gobierno federal había dialogado con Mireles sobre las implicaciones de mantener a civiles armados para enfrentar a las organizaciones delincuenciales.

“Venimos teniendo un buen entendimiento” respecto a que esos grupos no pueden actuar al margen de la ley y armados, dijo Osorio; pero después de lo sucedido “queremos ver en qué sigue el acuerdo de que ya estén dentro de la legalidad. Ese, por cierto, es un acuerdo que habíamos tomado con el doctor Mireles”, dijo. Además de la protección que describió Osorio, el comisionado Mondragón ya declaró que este gobierno no tiene nada contra Mireles.

Vamos a suponer que, como dicen los expertos, en Michoacán los “grupos de autodefensa” son una lógica manifestación entre muchas del escasísimo aprecio de la ley y de la ausencia casi absoluta de los gobiernos locales. Cito al profesor Jaime Rivera de la Universidad Michoacana: “No está claro cómo obtuvieron las armas (tal vez con ayuda de un cártel rival), pero el móvil de autodefensa es auténtico”.

Aún así, las autodefensas ya tienen en su cuenta al menos un par de muertos —supuestos templarios— y andan por las calles con un fusil sin ningún permiso, en una guerra entre privados.

Hasta ayer ninguna había dejado las armas.

Creo que esta película ya la vimos. Así empezó en Colombia.

Valdría la pena que le preguntaran a Óscar Naranjo, que es asesor del Presidente.

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