Duda razonable

Los Oscar de González Iñárritu no serán para México

Hace un año publiqué otra versión de esta misma columna.

Como se dice en algunas películas: “Algunos nombres han sido cambiados”, pero sigo pensando lo mismo.

De sus cinco largometrajes como director, Alejandro González Iñárritu ha filmado uno en México. De las treinta y tantas películas que Emmanuel Lubezki ha fotografiado, menos de 10 las ha fotografiado en México.

González Iñárritu nunca ha dirigido una película bajo el estímulo fiscal conocido como el 226. El director de Babel no estudió ni en el CUEC ni en el CCC.

No soy crítico de cine, pero dudo que 21 gramos, Biutiful, Babel o Birdman puedan clasificarse como cine “mexicano”.

González Iñárritu y Lubezki son ciudadanos del mundo, hacen cine universal. Eso han decidido.

Es en ese ámbito, en medio de esas circunstancias y frente a esa competencia, que se cuentan entre los mejores desde hace muchos años.

El color de su pasaporte tiene poco que ver con su genialidad, sus éxitos o su reconocimiento.

Lo escribí hace 12 meses —y lo vuelvo a escribir— porque habíamos leído desde el año pasado a más de un despistado hablando de una nueva etapa de oro del cine nacional por el tremendo éxito de Alfonso Cuarón y ahora noto que repiten los excesos nacionalistas con lo logrado por la Birdman, de Alejandro.

Vuelvo a temer un desbordamiento por lo que suceda el domingo. No vayan a ir al Ángel.

No creo que González Iñárritu o Lubezki —ni Del Toro, ni Cuarón, ni Arriaga— representen al cine nacional. Como no creo que James Cameron haga cine canadiense; ni Ang Lee y su Brokeback Mountain sean cine taiwanés. O el de Polanski sea cine polaco, o El último emperador, de Bertolucci, cine italiano; por mencionar algunos ganadores de la estatuilla.

Mal haríamos en cargar sobre los hombros de los talentosos González Iñárritu y Lubezki alguna especie de representación nacional que no han pedido.

El cine no es un deporte olímpico. No se hace con escudos nacionales ni uniformes.

Uno de sus aciertos fue migrar para hacer un cine que nuestra industria y nuestro mercado no resisten. Échenle un ojo a la taquilla de Birdman en México.

Es decir, en buena parte sus éxitos son porque se fueron.

Por eso, los vivas a México de aquí al domingo no son más que nacionalismo ramplón, chafa… Sobre todo, falso.

 

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