Duda razonable

Noche de Reyes: la investigación que falta

Desde el fin de semana, la oficina de Comunicación de Los Pinos trabaja intensamente con la de la Comisión Nacional de Seguridad para dar una respuesta a los nuevos señalamientos de posibles ejecuciones extrajudiciales a manos de policías federales la noche de Reyes en Apatzingán.

Seguramente en unos días tendremos conferencia de prensa, con presentación espectacular, videos, gráficas, audios…

Y nos asegurarán que eso demuestra que están combatiendo la impunidad.

Pero no. No es así.

Desde el día 14 de enero, cuando se transmitió Punto de Partida en Televisa narrando lo sucedido, se publicó al menos un puñado de notas en Reforma, otro tanto en medios locales y alguna por aquí y por allá en las que testigos de aquella noche y madrugada hablaban de atrocidades
incompatibles con la apurada versión oficial.

Nada se hizo. Es más, si como dijo el comisionado en su momento, fueron asesinados por el grupo de civiles que emboscó a los federales, ¿cómo se explica que hoy no haya nadie en la cárcel por esos homicidios? La CNDH prometió investigar y a la fecha no tenemos noticia. Apenas el sábado la CNS se dio por enterada.

No hay estrategia mediática que corrija eso.

Será por eso que el nuevo Índice Global de Impunidad pone a México en el lugar 58 de 59.

Esto dice, entre otras cosas, el reporte: “El índice permite evidenciar la necesidad de optimizar y ejercer una adecuada ejecución de
los procesos de averiguación de la mayor parte de las personas que tienen algún contacto formal con los cuerpos de seguridad, es decir, en México no se necesita invertir cada vez más en la cantidad de policías, sino en los procesos que garanticen la efectividad de sus acciones”.

Será por eso que el Grupo de Trabajo plural de la Cámara de Diputados para investigar los hechos ocurridos en Tlatlaya reportó que “la ejecución de 22 personas en Tlatlaya a manos de miembros del Ejército no es un caso individual, aislado o particular. Por el contrario, comparando con casos en los últimos seis años que abarcan las recomendaciones de la CNDH mencionadas —aunado al informe de Relator Christof Heyns—, podemos afirmar que el caso de Tlatlaya muestra signos de que las ejecuciones extrajudiciales son una práctica recurrente y con patrones comunes, que ameritan una política preventiva de Estado”.

Supongo que la cancillería prepara cartas para todos, como lo hizo en lo de la tortura.

Pero el asunto es mucho más serio. Mucho más grave.

dudarazonable@milenio.com 

Twitter: @puigcarlos