Duda razonable

Lo que Molina quiso decir y Mancera no quiso escuchar

Cada vez que uno pregunta a un funcionario del Gobierno del Distrito Federal, desde el jefe del GDF hasta la secretaria del Medio Ambiente, por las razones para ajustar el programa Hoy no Circula, la primera e inmediata respuesta es referir al estudio del Centro Mario Molina. Es un asunto científico, dicen, y ni más ni menos que firmado por nuestro premio Nobel.

¿Quiénes somos nosotros, quiénes son ustedes —los que preguntan— para cuestionar al Nobel? Es casi como si el gobierno no quisiera hacerlo, pero fue forzado por la tremenda combinación entre Ciencia y Nobel mexicano.

Identificado el salvador tocaba leer la Biblia, o como se le conoce por su nombre original: “Evaluación del Programa Hoy No Circula en la Zona Metropolitana del Valle de México”. Contrato: CPSG/053A/2013.

El párrafo final del documento me sorprendió.

Dice, a la letra: “Es indispensable tener en cuenta que las medidas propuestas funcionan en conjunto, de modo que si alguna de ellas no se instrumenta, la efectividad de las restantes será drásticamente menor”.

“¡Ah caray!”, pensé. Será que en el Gobierno del DF no llegaron al final. Porque en el documento además del ajuste del Hoy no Circula propone cosas como:

Regular al transporte escolar, empresarial y público de forma que no se autoricen autobuses que no cuenten con sistemas para el control de emisión de partículas suspendidas.

La ciudad debe estar bien conectada, los usos de suelo, las redes de infraestructura y los servicios deben tener una planeación integral para dar mayor accesibilidad a la población.

Propone crear zonas de mayor control vehicular en donde la circulación de los automóviles esté restringida en los horarios de mayor congestión. Más trenes y mejor mantenimiento a estaciones del Metro. Más unidades de Metrobús y Maxibús.

Restricciones a taxis para que no circulen sin pasaje, incentivando los sitios. Paradas fijas para los microbuses y sistematización de horarios de todo el transporte público.

Creación de rutas “exprés” en corredores de alta demanda, así como establecer tarifas por encima de la normal en horas pico. Pensar en la implementación de peajes urbanos en los sectores de la ciudad con mayor congestión y contaminación. Ajustes en el precio de los combustibles, en los derechos de circulación, tenencia y en el impuesto sobre autos nuevos.

Todo eso, dice el estudio.

Todo eso dice Molina, el Nobel, el científico: o todas al mismo tiempo, o lo que arrancó hace unos días servirá de nada.

 

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