Duda razonable

Medina Mora y lord Voldemort

Hay un par de líneas en el intercambio entre Eduardo Medina Mora y Alejandro Madrazo, investigador y promotor de la carta para que el Senado no ratificara al primero como ministro de la Corte, que refleja a la perfección un problema fundamental de la clase dirigente mexicana.

Decían Madrazo y otros en su petición que entre 2000 y 2009 la seguridad y la justicia sufrieron procesos de descomposición acelerados y notables.

No conozco a nadie medianamente serio que no esté de acuerdo, en lo esencial, con esa afirmación. Ni un investigador, ni un periodista, ni un consultor, ni un funcionario federal actual. En uno de los más serios análisis de esos años, Héctor Aguilar Camín se preguntaba, en Nexos, si no deberíamos llamar guerra civil a esos tiempos mexicanos.

Medina Mora contestó a Madrazo: “Pretender atribuirme parte o toda la descomposición que usted refiere es tendencioso, especulativo y poco escrupuloso”.

¿En serio? ¿Ni una pequeña parte? ¿Haber sido titular de las tres instituciones de las que fue jefe entre 2000 y 2011 no lo haría aunque fuera un poquito, algo, un cachito responsable de nuestro desastre en seguridad y justicia? ¿Usted todo lo hizo bien y por alguna oscura razón todo salió mal? ¿Todo lo malo sucedió por el actuar de fuerzas oscuras irreconocibles e innombrables? ¿La culpa fue toda de Voldemort, el innombrable?

Vivo en un país en el que hay crisis económicas que evaporan patrimonios, millones de pobres que no tienen ni para comer, 49 niños que se mueren en una guardería del Seguro Social, más de 20 mil mexicanos que desaparecen, un par de estudiantes del Tec que son asesinados, decenas de migrantes masacrados en San Fernando, algunos estudiantes en Villas de Salvárcar muertos a tiros, y nunca, nunca, nunca jamás, ningún funcionario es responsable de nada.

“En un Estado democrático diluir la responsabilidad de los altos funcionarios públicos es vaciar de contenido la rendición de cuentas y, por ende, la esencia de la representación democrática. Es, además, restarle todo significado a la protesta que deben rendir todos los servidores públicos al momento de asumir el cargo”.

Este último párrafo lo escribió el ministro Arturo Zaldívar hace algunos años. No estaría mal que el nuevo ministro conversara con Zaldívar. A ver si así, por lo menos, se hace responsable de sus votos los próximos 15 años.

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