Duda razonable

Matamoros: el lado oscuro del logro de Renato Sales

Hace un par de semanas se dio a conocer una grave oleada de secuestros en Matamoros, Tamaulipas.

"En Matamoros están secuestrando a todo mundo", titulé la columna hace diez días, citando los mensajes que recibí y que llenaban cuentas de redes sociales de tamaulipecos. La presidente municipal y un senador dieron tour de medios, el tema llegó a la capital.

El martes Renato Sales, comisionado de Seguridad, dio conferencia de prensa:

"Integrantes de las fuerzas federales —informó— dieron seguimiento a diversas denuncias en el municipio de Matamoros, y luego de una semana de trabajo se determinó cuál era la zona de refugio de un grupo de secuestradores de empresarios y migrantes. En la colonia Villa Española del citado municipio se ubicó a un grupo de personas armadas frente a un domicilio en la calle Hernán Cortés, donde además estaban los vehículos de los señalados por algunas de las víctimas de secuestro. La Policía Federal estableció un cerco de seguridad en la zona y en un operativo se aseguró a un primer grupo al exterior y al interior se detuvo al resto de los integrantes y se liberó a tres víctimas".

Diecinueve detenidos sin disparar un solo tiro.

Bien por la Federal.

El logro tiene, sin embargo, otra cara.

Siguen siendo los federales los que tapan las carencias de municipios y estados. Y la verdad, la fuerza federal no da para tanto. Son algo menos que 40 mil federales y menos soldados desplegados para seguridad pública en un país de 120 millones de habitantes. Y está Michoacán y Guerrero y Oaxaca y Durango y Sinaloa y Chihuahua y las carreteras... No alcanza la cobija.

Hace años Matamoros no tiene, en sentido estricto, policía propia. Ejército y federales la protegen como hacen en decenas de otros municipios. Ni el gobernador ni el municipio han hecho algún esfuerzo relevante para construir una fuerza pública que cumpla con dar seguridad pública a los ciudadanos.

Terminó esta crisis.

¿Qué impide que surja otra? ¿Quién?

Se siguen tapando hoyos. Sin definir un modelo de construcción de policías confiables y dignas en el país. Reaccionando. Insistiendo en que todo se soluciona con coordinación. El problema sucede cuando en estados y municipios no hay nadie con quien coordinarse.

Me temo que Matamoros volverá a ser noticia. Por las malas razones.


Twitter: @puigcarlos