Duda razonable

Javier Duarte, Roberto Borge y el peligro de las expectativas

Dos reportajes, uno en Animal Político y el otro en Expansión, auspiciados por la organización Mexicanos contra lo Corrupción, han revelado con precisión dos de los esquemas con que los gobiernos salientes de Veracruz y Quintana Roo han abusado de su poder y alguien que no debería se ha apropiado de lo que no le correspondía, ya sea dinero o terrenos u hoteles.

Duarte y Borge, esos priistas de nueva generación han quedado exhibidos con documentos. Resultaron más voraces que los de antes. Y después se exhibieron ellos solos tratando de blindarse mediante el nombramiento de fiscales y contralores que los protegieran.

El gobierno de Enrique Peña Nieto prefirió ignorar todas estas advertencias por razones electorales. Eso, salió mal. Ambos perdieron. Ahora, parece haber entendido que su partido tiene poco futuro si sigue tolerando a ese tipo de gobernadores.

El fin de semana, el Servicio de Administración Tributaria y la Secretaría de Hacienda comunicaron que, como resultado de su investigación sobre el reportaje publicado en Animal Político se han presentado “32 querellas ante las unidades administrativas competentes de la PGR, correspondientes a 31 empresas y una persona física”.

Ayer, la Presidencia y la procuraduría anunciaron que impedirán la voluntad de blindarse de los dos gobernadores salientes. “En la lucha contra la corrupción no puede haber excepciones; esto es lo que los ciudadanos demandan y lo que las instituciones del Estado mexicano están obligadas a cumplir y hacer cumplir. Uno de los propósitos del Servicio Nacional Anticorrupción es que no haya cabida para legislaciones locales a modo”, dijo Eduardo Sánchez, el vocero de la Presidencia.

Duarte dobló las manos. Y anunció que declinará seguir el camino del blindaje.

Borge fue más confuso y dijo que estará atento a lo que resuelva la Suprema Corte para obedecerla, que él no quería crear ningún sistema anticorrupción, pero que trabajará con la PGR.

La primera interpretación de lo sucedido en estos días es que se cierra el cerco sobre Duarte y tal vez Borge.

Pero el camino de este sexenio está empedrado de investigaciones que terminan a lo Virgilio.

El problema de Los Pinos hoy es que con estos dos señores es todo tan evidente, que la frustración resultaría más costosa que cualquier recompensa que piensen cosechar por solo meterles un susto.

Twitter: @puigcarlos