Duda razonable

Jalisco y el calderonismo de Peña Nieto

Son días extraños.

Una docena de policías asesinados por una organización criminal. Desde Jalisco se organiza un estallido de violencia en un puñado de estados, luego el discurso del general secretario Cienfuegos el sábado en Cuautla, las declaraciones de Monte Alejandro Rubido en la radio el lunes.

Son días en que parece que estamos en otro tiempo: en el de Felipe Calderón, para ser precisos.

Recuerdo, por ejemplo, aquel día terrible hace seis años en que La Tuta y sus secuaces dejaron los cuerpos de una docena de policías federales en una carretera michoacana y la respuesta de fuego de los federales. Recuerdo que fue la tarea de Rubido, entonces en otro puesto, informar sobre aquellos asesinatos. “Los criminales no lograrán intimidar al gobierno federal”, dijo el entonces presidente Calderón frente a la violentísima ofensiva de los criminales.

Es el Ejército el que sigue al frente de la lucha contra el crimen organizado. Es el Ejército el que sigue sin tener el marco legal adecuado que le permita actuar en materia de seguridad pública.

Hoy seguimos en esta discusión entre las responsabilidades locales y las capacidades federales. Cada vez que llega la crisis a un estado volvemos a lo mismo. Es evidente que Jalisco o Tamaulipas son incapaces de lidiar con la maquinaria de guerra que han acumulado las organizaciones criminales. Pero es igual de evidente que no hay suficientes fuerzas federales para subsidiar tantos estados en problemas. Si en el sexenio pasado no se tuvo respuesta a este dilema, en este tampoco.

La realidad es que en Tamaulipas, Michoacán o Guerrero no hay policías locales. En Jalisco, apenas y pintan. Son los federales quienes proveen de seguridad. Y ya no hay suficientes. Peor aún con los recortes que se avecinan.

La tan presumida coordinación no es, nunca fue una nueva estrategia; tal vez la corrección de un defecto grave, pero no una solución, como hoy es evidente.

En los hechos, los cambios han sido de matiz, de énfasis. Será por eso que los resultados son similares. No es difícil predecir que en unos días caerá El Mencho, o que en los hechos esté tan debilitado que se vuelve irrelevante. Ya vendrá el próximo.

Son días extraños, como quien ve una película de terror que vio hace unos años. Otros apodos, tal vez. Mismos actores.

 

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