Duda razonable

Gracias Kate, un Focus rojo y la "chaponovela"

Cuando el viernes a mediodía me enteré que la detención de Joaquín Guzmán Loera, El Chapo, la habían hecho dos elementos de la Policía Federal cuando pararon, sin saber quién era su ocupante, un Focus rojo que huía de los marinos, pensé que sería difícil que se creyera tal narrativa.

El Chapo había logrado escapar del operativo de la Marina del que informó muy temprano el viernes y que daba como fugitivo a El Cholo Iván, quien unas horas después manejaba el Focus en que se detuvo a Guzmán.

Imagine usted a dos federales mexicanos que se encuentran al delincuente más buscado del mundo. Pregúntese a qué hubiera apostado: que lo dejaban pasar ya sea por intimidación o soborno; o que lo detuvieran y metieran un cuarto de hotel a esperar los refuerzos. Se hizo la chica. Yo, confieso, hubiera perdido la apuesta. Nada mal para una policía tan vapuleada en los últimos tiempos.

Si lo sucedido en la carretera era ya difícil de creer, lo que siguió se convertirá en parte del folclor de la narcocultura y lo que provoca su ansia por alcanzar fama.

Evidentemente apurado por la captura de Guzmán y la revelación del gobierno mexicano que la localización del jefe del cártel se había hecho por sus contactos con “actrices y productores cinematográficos”, Sean Penn y la revista Rolling Stone decidieron publicar el sábado un relato de las semanas entre agosto y noviembre del año pasado, en que el actor había hecho contacto con la actriz mexicana Kate del Castillo, visitado a El Chapo en su guarida de la sierra para pedirle una entrevista y las respuestas que, semanas después, El Chapo le envió en un video, todo por la intermediación de Kate.

Más allá de lo folclórico de todo el asunto, hasta para nosotros, los pesimistas crónicos, hay una nota positiva en esta chaponovela. Los aparatos de inteligencia mexicanos y estadunidenses, trabajando juntos, fueron capaces de seguir, con eficiencia y discreción, a los abogados de El Chapo que los llevaron a la actriz, que los llevó al actor, que los llevó al encuentro de aquella noche de octubre cuando el destino de Guzmán se selló para siempre.

Gracias Kate, debería estar pensando el gobierno, por aquella carta, por haber dicho que sí, por haber involucrado a Penn; por, uno supone, haber descuidado los procedimientos de seguridad. Gracias.

 

Twitter: @puigcarlos