Duda razonable

Gobierno y CNTE: el conflicto ya no es educativo

El día en que la PGR detuvo a Elba Esther Gordillo, en el gobierno no había un plan para lidiar con el futuro de la CNTE. Todo se había centrado en qué hacer con el SNTE después de la maestra.

Fue hasta el 4 de abril de 2013 cuando Aurelio Nuño, Luis Miranda y Miguel Ángel Osorio se reunieron con los gobernadores de Chiapas, Oaxaca y Guerrero.

Desde ese día hasta julio del año pasado, la relación con la CNTE quedó en manos de Luis Miranda. Y Miranda hizo lo que desde el Estado de México hace: dinero, promesas, alguna prebenda, algún privilegio y muchas promesas.

Pasaron las elecciones federales de medio término y en un operativo quirúrgico se recuperó el Instituto Estatal de Educación Pública de Oaxaca de las abusivas y corruptas manos de la cúpula de la CNTE. Frente a las celebraciones prematuras, Nuño advertía que el camino sería largo, las resistencias enormes.

El anuncio de los primeros despidos de los maestros que no participaron en la evaluación, las primeras sanciones en Oaxaca por ausencias hicieron que los maestros oaxaqueños se dieran cuenta que la cosa iba en serio y reactivaron las movilizaciones.

La batalla de la reforma pasó de la cúpula a la base.

Cito del muy buen texto de Alberto Serdán en Animal Político: “En la nómina (del Ieepo) se le pagaba a 98 mil 432 personas diferentes. Si en realidad todas esas personas dieran clases, aulas en Oaxaca tendrían de entre 9 y 11 alumnos por maestro. Ello no es así, por supuesto, pero una reforma que, de aplicarse a rajatabla, dejaría en la calle a entre 50 y 19 mil personas sin opciones productivas dignas, ¿qué esperaban que hicieran todas esas personas y sus familias si no resistirse a la reforma como fuera?”.

En buena parte del estado, la nómina magisterial era el principal ingreso. La “plaza magisterial” en muchos casos es el único patrimonio de una familia. La detención de los líderes, el fin de los abusos por parte de la cúpula de la 22, el fin de las extorsiones a padres de familia y maestros para movilizarse, no solucionan el problema económico que podrían enfrentar los oaxaqueños y que puede provocar aún peores condiciones económicas en muchas comunidades.

Esa es la batalla de hoy, y no se limita a Oaxaca. Va mucho más allá de lo penal, lo policiaco y lo educativo. Se trata de las condiciones reales de esos estados al que el presupuesto educativo de mala manera subsidiaba.

Twitter: @puigcarlos