Duda razonable

Eruviel y la tortura

El video hecho público hace unos días gracias a la plataforma Mexicoleaks es dos veces escalofriante porque al acto de asfixiar a un presunto culpable para extraerle información se suma la normalidad con la que lo atestiguan un puñado de agentes y funcionarios identificados con camisetas de la Procuraduría de Justicia del Estado de México.

No parece que sea la primera vez que ese grupo hace algo así. Nadie se asusta ni se sorprende. Al contrario, todos saben qué les toca hacer. No parece un acto extraordinario, lo que vemos ahí parece una rutina repetida en otras ocasiones.

Ahora que un juez ha revocado el auto de formal prisión contra los militares acusados por los hechos de Tlatlaya basado en lo que consideró contradicciones en las declaraciones de las sobrevivientes de aquella masacre, vale la pena recordar lo que una de ellas relató a la Comisión Nacional de los Derechos Humanos que le sucedió cuando estuvo en manos de la misma procuraduría mexiquense:

“Después, la sacan de ese inmueble y la trasladan junto con V23 y V24 a otro, en donde meten a V24 y a ella a un baño, y después la sacan a ella para llevarla a otro cuarto. En ese cuarto había alrededor de 6  hombres, y uno de ellos le dice que si ‘quiere que la traten como persona o como animal, aquí sabemos pegarle a las personas sin que se note’. Entre todos le comienzan a dar golpes en la cabeza con los nudillos  y las palmas, y la insultaban, hasta que uno de ellos  sacó una bolsa de una tienda ‘como de mandado’, y la agarraron de los pies y manos y otra persona las  jalaba, al tiempo que le tapaban la nariz y boca con la  bolsa de plástico. En ese momento sintió que quería llorar, y que no podía respirar, ya que hicieron esta maniobra de asfixia en cinco ocasiones. Al intentar librarse, el que la tomaba de las manos le preguntaba ‘si ya iba a hablar’”.

Una bolsa, seis personas, un mismo método…

El año pasado, el gobierno mexicano se peleó con el relator de la ONU para la tortura después de un reporte en el que se atrevió a decir que el problema de la tortura en México era “generalizado”.

Eruviel Ávila, gobernador del Estado de México, y su procuraduría están de acuerdo. Ese relator es un exagerado.

Twitter: @puigcarlos