Duda razonable

¿Entiende el gobierno el daño que le ha hecho a la Policía Federal?

Con toda la razón, Héctor de Mauleón contaba ayer los diez días después del enfrentamiento en Nochixtlán y cómo no tenemos una explicación oficial de qué fue exactamente lo que ahí sucedió. Hemos leído reconstrucciones periodísticas y escuchado testimonios; del gobierno, solo silencio.

Cualquier investigador serio sabe que las primeras horas después de un hecho delictivo son fundamentales para la investigación. Con cada hora que pasa desaparecen evidencias, testigos, rastros. El silencio de estos diez días, me temo, se acumulará al silencio que por meses ha guardado el gobierno sobre otros hechos que han involucrado a la Policía Federal.

En Apatzingán, la madrugada del Día de Reyes del 2015, policías federales encargados del desalojo del zócalo terminaron en un enfrentamiento donde murieron ocho civiles. En mayo de ese mismo año, en Tanhuato, otro enfrentamiento dejó 42 civiles muertos y un policía.

Como en otros casos, la desproporción entre civiles muertos y policías es inédita para cualquier fuerza del orden del mundo.

En ambos casos, el gobierno tiene información suficiente para al menos explicar cómo sucedieron los hechos. En Apatzingán, un largo expediente con videos, fotografías y declaraciones ha sido mostrado a organizaciones internacionales. En el caso de Tanhuato, la PGR armó un documento que circuló entre el gobierno sobre aquella mañana.

En ninguno de los casos algo se ha hecho público. El gobierno del silencio sigue guardando silencio.

Y se equivoca.

Esta semana nuestra Tribuna MILENIO (http://goo.gl/JA5LL6) toca el tema del uso de la fuerza por parte de las fuerzas federales. Todos nuestros colaboradores coinciden en una cosa: ninguna policía puede ejercer la fuerza si no tiene la confianza de la ciudadanía. En muchas partes del mundo en que la policía se excede, no cumple protocolos y termina matando civiles; lo primero que hace es restituir la imagen de la institución para volver a generar confianza. Y ésta no se genera sin información y sin sanción a aquellos policías que hayan actuado mal.

El gobierno ha creído que ocultando los hechos, guardando silencio, protege a la policía. Es exactamente al contrario. La confianza solo se construye con transparencia.

Sí, es posible que algunos policías hayan actuado mal. Si no se dice, si no se sanciona, se afecta al resto de los policías y se obstaculizan las futuras intervenciones de la Policía.

Twitter: @puigcarlos