Duda razonable

"Empiojados"

Escribo este texto antes de saber el resultado del partido de México en la final de la Copa Oro. Cualquiera que haya sido el resultado no cambia el contenido.

La semana pasada se dio una discusión rarísima a partir del partido de semifinales entre México y Panamá en el que, añadido a una deplorable actuación de los mexicanos, el árbitro hizo todo para que México saliera con la victoria, incluida la invención de un penalti en el último minuto.

Digo rarísima porque en estos días los comentaristas de deportes y otros debatieron en las páginas de periódicos, revistas y sitios de internet si México debió haberse dejado ganar en homenaje al fair play. No tengo una posición clara sobre el asunto más allá de que no era una decisión de Andrés Guardado, quien está ahí para hacer lo que su director técnico le indique. Era una decisión de Herrera.

Me llamaron la atención, sin embargo, tuits, columnas, debates, de amigos y desconocidos sorprendidos e indignados ante quienes pidieron que lo fallara. Lamentaron esta “voluntad de perder”; de “ir en contra de México” que, insinuaron, correspondía a un espíritu, un ánimo, culpable de otros males nacionales. Demasiada sociología.

Propongo lo siguiente: la reacción tuvo que ver con un asunto muy puntual: nuestro director técnico y sus resultados.

Protagónico, histriónico hasta el ridículo, ha aprovechado su posición para llenarse las alforjas; no hay producto que no anuncie, incluido —de manera nunca antes vista de parte de la “selección de todos”— al gobernador de Chiapas o a su Partido Verde. En sus conferencias de prensa siempre la culpa la tienen otros y, total, si nuestra afición le dice puto al contrario, por qué no decirle pendejo a un comentarista o amenazar a otros, o utilizar el “güey” todo el tiempo.

Por lo pronto, en 2015 lleva seis triunfos de 16 jugados. Somos el 40 en el ranking de la FIFA.

Dicho lo cual, la culpa no la tiene El Piojo, sino quien nos lo puso en la cabeza.

Nuestra federación todo lo piensa en dólares, mantiene la multipropiedad y el régimen de transferencias, contra la norma y no sabe jugar más que en Dallas para hincharse los bolsillos.

Creo que en la circunstancia del miércoles pasado algunos hubieran disfrutado que se perdiera el partido, no porque estén locos u odien a su país; tal vez solo están hartos de Herrera. De sus resultados y sus distractores.

Y de sus jefes que solo piensan en los verdes, sí… esos.

 

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