Duda razonable

Educación: la tormenta que viene

De la serie de reformas que el gobierno de Enrique Peña Nieto se propuso desde la campaña es la educativa en la que ha tenido más prisa y, por lo tanto, es aquella por la cual podemos empezar a observar la calidad de implementación.

Los cambios constitucionales en la materia fueron aprobados a días de comenzado el sexenio, un par de meses más tarde se quitó de en medio a la antigua líder sindical y antes de un año de haber tomado posesión y con gran presión en las calles de la Ciudad de México, estaban aprobadas las leyes secundarias.

En los próximos meses la reforma enfrentará sus primeros retos reales de implementación rumbo al verdadero cambio en las aulas, con la esperanza de que algún día tenga un impacto en la calidad del conocimiento adquirido por los alumnos.

En unas semanas, alrededor del 15 de mayo, cuando se celebra el Día del Maestro, el Sindicato Nacional de Trabajadores de la Educación tendrá la primera negociación de contrato colectivo bajo las nuevas reglas que hacen de la Secretaría de Hacienda el único pagador de los maestros.

Hacienda tiene en sus manos un censo que le permitirá negociar —y en su caso corregir— con el SNTE años de abusos y excesos: el Censo educativo dado a conocer hace algunas semanas. Por otra parte, la nómina magisterial ha sido en los estados una feria de tranzas, abusos e irregularidades que se deberían empezar a corregir. La idea es comenzar a regularizar. Las calles de la Ciudad de México podrían volver a ser escenario de marchas y plantones.

En medio de esa negociación comenzarán las quejas por lo que será el primer proceso de selección de profesores de nuevo ingreso de acuerdo con la nueva reglamentación. La Ley General del Servicio Profesional Docente dice claramente: “Toda forma de ingreso al Servicio Profesional Docente distinta a lo establecido en la Ley General del Servicio Profesional Docente será considerada nula”.

Por primera vez, este 12 de julio, los egresados de las normales tendrán que hacer exámenes de oposición para miles de plazas de educación básica.

El magisterio pondrá a prueba la voluntad de cambio y la habilidad política del gobierno de Peña Nieto (y el de Miguel Ángel Mancera si los maestros se lanzan a las calles). Todo esto en tiempos cuando se estarán aún discutiendo otras leyes secundarias.

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