Duda razonable

Breve y complicada guía para el triunfo de Trump

Ahora que Donald Trump es el virtual candidato republicano a la presidencia de Estados Unidos vale la pena revisar el laberinto electoral que sigue de aquí a noviembre.

Al presidente lo nombra un colegio electoral cuya integración la definen los votos electorales asignados a cada estado según su población. El ganador de cada estado se lleva todos los votos. Se necesitan 270 votos para ganar.

Esto hace que las encuestas nacionales de preferencia entre dos candidatos digan poco del probable resultado. Cuatro veces en la historia de ese país un candidato ha ganado el colegio electoral sin ganar el voto popular, la última, en 2000, cuando Gore superó con medio millón de votos a Bush.

En las últimas seis elecciones presidenciales —dos de Clinton, dos de Bush, dos de Obama— los republicanos la han tenido cuesta arriba en cinco, principalmente por cambios demográficos en estados con mucha población.

En esas últimas seis elecciones los candidatos demócratas han obtenido un promedio de 327 votos en el Colegio Electoral contra un promedio de 210 de los republicanos.

Los 19 estados que llevan desde 1992 votando demócrata acumulan juntos 242 votos electorales. Los 13 estados que han sido sólidos votos para el candidato republicano desde esa fecha acumulan apenas 102.

No parece sencillo que ninguno de esos 32 estados cambie de color. En muchos otros no vale la pena invertir dinero y tiempo para intentar cambiar su preferencia por sus pocos votos.

Así que la verdadera disputa estará en esas pocas entidades que han cambiado de preferencia partidista en las últimas elecciones y que tienen muchos representantes en el Colegio Electoral: Florida (29 votos), Ohio (18), Virgina (13), Colorado (9).

Después de esos estados, Trump podría querer disputar Pensilvania (20 votos), donde le fue muy bien en la primaria y tal vez Nueva York (29); ambos han dado el triunfo al candidato demócrata desde el 92.

Hillary podría querer disputar Carolina del Norte (13 votos) o Virginia (15); en los que Trump sufrió, pero que en cuatro de seis elecciones recientes han sido republicanos.

La guerra por la Casa Blanca estará ahí, en unos cuantos estados.

Y Trump, como cualquier otro republicano, es quien por lo pronto la tiene cuesta arriba.

Twitter: @puigcarlos