Duda razonable

Dobles remolques, la norma y la voracidad de los empresarios

Ayer fue en la carretera entre La Pera y Cuautla, en Morelos. Pero antes había sido Puebla, o Querétaro, o Aguascalientes. Es nuestro accidente carretero de cada día. Y no solo involucran los dobles remolques, pero en su inmensa mayoría hay un camión de carga en medio del accidente.

La semana pasada, después de una intensa campaña en redes sociales y con una petición de change.org promovida por las familias de un grupo de jóvenes víctimas de un doble remolque hace unos meses en la carretera México-Acapulco, el secretario de Comunicaciones y Transportes anunció en el Congreso que se revisará la norma que regula el peso y largo del transporte de carga en el país e invitó a los legisladores a que hagan lo propio con la legislación pertinente.

Hace dos años seguí con atención este mismo proceso. Muy temprano en el sexenio, después de una serie de accidentes, la SCT decidió cambiar la norma, al final, la norma quedó prácticamente igual. El mayor cambio se concentró en limitar velocidad y las carreteras donde pueden andar los dobles fulles, es decir, donde se necesita supervisión, donde el gobierno está muy limitado en recursos y tecnología, donde la corrupción es moneda de cambio.

¿Qué pasó hace dos años? Después de múltiples conversaciones con varios de los actores involucrados en esa decisión queda claro que fue el cabildeo y fuerza de las grandes empresas que utilizan el transporte. Al final del proceso, el entonces director de Autotransporte me dijo que había que equilibrar productividad y seguridad. En castellano, había que cuidar las ganancias de Bimbo y Coca y Pepsi y Heineken y Corona y demás. Menos toneladas, menos remolques, significan más viajes, mayores costos, menor ganancia.

Capacitar choferes es caro. Reducir sus turnos es caro. Muchos de los camiones llevan más que el peso permitido, saben de la poca supervisión y retacar un camión ahorra dinero. Varios de los choferes involucrados en accidentes terminan dando positivo por alguna droga, en muchos casos las utilizan para soportar turnos eternos, presiones contra su salario para llegar en tiempo.

Bien por el anuncio de revisar la norma. Esperemos ahora que la Secretaría y los legisladores aguanten el peso de los empresarios, que hace dos años ya los arrollaron, como dobles remolques de 75 toneladas a toda velocidad.

Twitter: @puigcarlos