Duda razonable

Democracia, corrupción y una ficha verde chiapaneca

Luis Carlos Ugalde escribió para Nexos de este mes un artículo con una perspectiva que debería incorporarse pronto a la discusión sobre las múltiples maneras en que se debe actuar para combatir la corrupción en México (http://goo.gl/zo2aiN).

El resumen de su argumento es el siguiente: al contrario de lo que dice la teoría clásica, que a mayor democracia y pluralismo menos corrupción, o al menos menor impunidad frente a la corrupción: “Cuando llega el pluralismo las patas jurídicas de la mesa están mochas, el mueble se tambalea y puede colapsarse. La alternancia y el pluripartidismo con un débil estado de derecho invitan a la parranda sin control: no hay reglas de respeto ni límites al ejercicio del derecho a beber. Por eso en México los engranajes de la teoría democrática no han surtido efecto e incluso el experimento asemeja un reloj con las manecillas en sentido contrario: en lugar de que la democracia hubiera estimulado el mecanismo reductor de la corrupción, más pluralismo parece justamente haber detonado más avaricia de los políticos y más niveles de corrupción”.

Las reglas electorales, me dijo Ugalde ayer, solo incentivan la tranza. Me pone un ejemplo: una campaña para gobernador en un estado mediano debe costar unos 400 millones de pesos. El tope legal anda por 45. La diferencia llega en negro, en efectivo, o en favores de empresarios, sindicatos y otras corporaciones. Todo gobernador que gana llega con una deuda que habrá de cumplir con obra y contratos.

La fragmentación del poder político ha abierto múltiples ventanillas para corromper y ser corruptos. La manera en que se construyen y mantienen los partidos políticos, también.

Mientras no se ataque este problema, dice Ugalde, cualquier sistema anticorrupción quedará corto.

LA FICHA VERDE

Un ejemplo: Emilio Salazar, chiapaneco, empresario de la educación, fue panista, cuando eso estaba bien, gente de Juan Sabines, cuando era la moda y de ahí se hizo verde —todo es verde en Chiapas— y cuando fue secretario del ayuntamiento de Tuxtla se sirvió con la cuchara grande y se autorizó a sí mismo instalar sus gasolineras en cuatro de sus predios. Ahora es diputado local, presidente de la Comisión de Hacienda, y en unos días será plurinominal federal.

No está mal. La democracia tiene sus ventajas.

dudarazonable@milenio.com

Twitter: @puigcarlos