Duda razonable

Lo que Cuauhtémoc se llevó

Por supuesto que el mayor costo del escándalo desatado por la revelación de las grabaciones que parecen indicar que el ex líder del PRI en el Distrito Federal entendía las relaciones laborales de manera diferente a las que la ley indica es para el propio Cuauhtémoc Gutiérrez de la Torre, que difícilmente podrá —ya no digamos contratar una edecán más— vivir del erario como estaba acostumbrado.

Pero el derrumbe de Gutiérrez y su asociación al tricolor tendrán consecuencias muy interesantes en la elección del próximo año en la capital.

El próximo año la capital tendrá una elección inédita: la izquierda, o mejor dicho, la izquierda que ha gobernado esta ciudad, llegará con dos partidos serios, con fuerza, a competir por cada diputación, por cada delegado.

Será la primera elección de Morena como partido en la ciudad donde tiene más fuerza. Morena es la expresión institucional del lopezobradorismo y en ese sentido su futuro, su potencia, será medible en la capital.

Su mayor adversario será el PRD. Un PRD confundido, sin liderazgo real, gracias un jefe de Gobierno que sigue sin afiliarse perredista y a un factotum como René Bejarano, quien sigue sin decidir bien a bien con quién jugará la elección del 15, un ex jefe de Gobierno como Marcelo Ebrard que, aunque débil, maniobrará para recuperar posiciones que le permitan mejor lugar en el debate público.

La incursión de Morena en la vida política de la ciudad pone en juego delegaciones como Iztapalapa, Azcapotzalco, Coyoacán, Tlalpan y Miguel Hidalgo.

El hartazgo de más de 15 años de gobierno casi unipartidista en la ciudad y la mala imagen de Mancera habían hecho suspirar a los priistas en Los Pinos con la posibilidad de recuperar espacios en una ciudad que los ha rechazado desde que elige a sus gobernantes. Pensando en candidatos ciudadanos, alejados del priismo tradicional, se olvidaron de Cuauhtémoc quien, formalmente, era su cara en la capital.

Con un PRI golpeado por el escándalo de Gutiérrez, un PAN dividido y debilitado después de su mal resultado electoral en 2012, el espacio se abre para Morena, si es que logra reorganizarse a tiempo y movilizar a sus efectivos.

Y, sobre todo, tendrán que decidir cómo tratarán a un jefe de Gobierno que no es de los suyos.

Por primera vez en años, habrá que voltear a ver la elección en la ciudad.

Nota:Esta Duda razonable se benefició del buen análisis de Daniel Sibaja en la revista digital Paradigmas.

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