Duda razonable

De cómo la Conagua (y sus amigos) se acaba el agua

Escribí aquí el viernes cómo el Valle de Guadalupe, en Baja California, y algunos valles adyacentes, donde se produce el mejor vino mexicano, están bajo amenaza, entre otras cosas, por la falta de agua, la ausencia de una política gubernamental y el impulso de otras políticas que de hecho agravan el problema.

Galia García Palafox, editora en jefe de MILENIO Digital, me regala este ejemplo:

En el año 2000, cuando la industria de la construcción de Estados Unidos estaba en auge,  empezó a crecer la extracción y venta de arena en los valles de Baja California, que se llevaba por barcaza al puerto de San Diego.

En 2001, la Conagua otorgó una concesión por 20 años a Mercedes Zavala para extraer arena del Arroyo La Grulla, que abastece de agua a los productores agrícolas y vinícolas de Uruapan. La licencia era por 21 mil metros cúbicos de arena al año.

La arena funciona como una esponja y una lija que permite que el agua de lluvia se filtre a los mantos freáticos, que se evapore más lentamente, y que haga fricción para que pase más despacio por el río. Sin arena, el agua se evapora o se va directamente al mar. En un lugar donde el agua es escasa, la arena de las cuencas no es adorno, es una salvación. En California, extraer arena de los ríos y arroyos por métodos industriales está prohibido.

Los amparos han impedido a Zavala sacar arena, pero cosas raras han pasado: en 2007 se hizo una modificación al título de concesión en la que se cambian ligeramente las coordenadas de la zona concesionada.

Este año, la concesión para extraer arena del arroyo La Grulla sufrió otra modificación. A partir de 2015, el concesionario puede  sacar no 21 mil metros cúbicos por año, sino 49 mil, seguramente para compensarlo por los años que los ejidatarios le bloquearon la extracción. La arena que iban a sacar en casi 15 años, la van a sacar en cinco.

No solo eso, el título cambió de concesionario y ahora está a nombre de Beatriz Amador, el mismo nombre, cuentan los ejidatarios y viticultores, de la esposa del subdirector de comunicación social de la Cuenca de Baja California, de Conagua. Además, dicen los ejidatarios, están ofreciendo la concesión en venta.

El actual director de Cuenca de Península de Baja California, Eduardo Ledesma Romo, es por cierto un ex diputado federal del Partido Verde.

Uno del Verde, la esposa de un funcionario… lo que es la condición humana indomable.

 

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