Duda razonable

Colombia, arrancar una victoria a la derrota

Hay días en que todos pierden.

El domingo en Colombia mucho perdieron también quienes hicieron campaña por el “No”. Ellos saben que la situación de incertidumbre que vivirá aquel país en las próximas semanas y meses se le cargará a ellos. Saben que cada muerto, cada secuestro, cada desaparecido en los próximos días, que seguramente no tendrá nada que ver con las FARC, se cargará a su cuenta.

Por eso han aceptado pronto establecer un diálogo con el gobierno, diálogo que ambas partes habían eludido como la rabia.

Ambos se lanzarán ahora a una tarea que parece complicadísima, que es renegociar el acuerdo con condiciones más duras para la guerrilla, que es el mensaje de los votos ayer.

¿Hacia dónde?

El sábado en la noche conversé largo con Francisco Pacho Santos, ex periodista, secuestrado por Pablo Escobar, como está contado en Noticias de un secuestro, de Gabriel García Márquez, después amenazado por las FARC, por lo que se tuvo que ir del país, y luego vicepresidente de Colombia con Álvaro Uribe. Santos fue uno de los líderes en la campaña del “No”.

Para Pacho, el mayor defecto del acuerdo firmado estaba en el asunto de la justicia. Me dijo que “el acuerdo en materia de justicia es interesantísimo, pero la pena principal es el trabajo social y eso, eso manda un mensaje brutal, y ahí hay que hacer algo para que los máximos líderes pasen algún tiempo en algún lugar de reclusión, que utilicen la cárcel, que rindan penas, que sea cortico, pero eso no existe en el acuerdo y el país no se lo traga y yo creo que en la comunidad internacional y de pronto la Corte Penal Internacional tampoco se lo iba a tragar: que la pena sea irrisoria”.

Santos también insistió en el asunto de la Comisión de la Verdad y la Reconciliación. Nada, dice, estaba contemplado para en verdad provocar que víctimas y victimarios se vieran y se dijeran algo. “Yo estuve hace muchos años en Sudáfrica —me dijo—, vi ese proceso, doloroso, duro, pero que logra sanar, aquí no estaba eso claro en los acuerdos”.

Desde ayer, en Colombia todos son mensajes alentadores. Diálogo entre adversarios que se odian, las FARC se mantienen desmovilizadas y pidiendo la paz.

Es la hora de hacer política. Una de las democracias más viejas del hemisferio puede, con la sensatez que no han tenido en los últimos años, arrancar una victoria a la derrota del domingo.

Twitter: @puigcarlos