Duda razonable

"El Chapo" derrota a Osorio Chong

Durante la transición, uno de los debates más intensos al interior del equipo de Enrique Peña Nieto tuvo que ver con qué hacer con la Secretaría de Seguridad Pública, dependencia creada en tiempos del panismo para quitar un cuerpo policiaco al órgano encargado de la gobernabilidad en el país.

Miguel Ángel Osorio Chong convenció a Peña, contra otras opiniones al interior del equipo, y concentró bajo su mando a la antigua SSP, incluida la operación de los penales federales.

Aquellos que pensaban que eso era un error hacían, entre otros, un argumento administrativo: el asunto de la seguridad era de tal magnitud que parecía imposible que el mismo secretario encargado de todo eso, lo fuera también de —enumero algunas responsabilidades—: dar los Curp, vigilar la migración en el país, dirigir el Cisen, cuidar de los derechos humanos, impulsar el federalismo y el desarrollo municipal, clasificar las películas, imprimir todo lo del estado en los Talleres Gráficos, dirigir el Archivo General de la Nación, prevenir el delito, supervisar la comisión antisecuestro, ver los asuntos de protección civil, mantener las relaciones con las iglesias, normar a los medios de comunicación... Y cuidar los Ceresos federales.

Fue el secretario quien inventó la coordinación como estrategia y armó las reuniones estatales cada mes. Fue desde la subsecretaría que entonces encabezaba Eduardo Sánchez que se operó la idea de que si no se hablaba de la violencia ésta desaparecía; es el secretario el que cada mes se enreda con cifras para decirnos que todo va mejor que nunca. Y fue Osorio quien nombró a su cuate Eugenio Imaz en el Cisen.

Al mismo tiempo, Osorio había sabido desaparecer en las grandes crisis: en Ayotzinapa el desgaste fue para Murillo; en Tlatlaya, para el Ejército.

No más.

El año pasado el presidente Peña Nieto le dijo a León Krauze que todos los días le preguntaba a Osorio si tenía bien vigilado a El Chapo para que no escapara. Eso dijo el Presidente: “Todos los días”.

Resulta que no.

El operativo de escape de El Chapo implica un grado de corrupción, omisión, falta de profesionalismo, ineficiencia, indolencia y distracción directamente proporcionales a su sofisticación y grado de dificultad.

Y el último responsable es el secretario que creía poder con todo.

Ahora lo ha perdido todo.

No se irá. En este gobierno no se va nadie.

Para efectos prácticos, sin embargo, ha sido derrotado por El Chapo Guzmán.

 

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