Duda razonable

Cerremos la embajada en Washington. Segunda llamada

Esta semana renunció el subsecretario para América del Norte de Relaciones Exteriores. Se fue porque va a buscar la Rectoría de la UNAM, cosa que viene grillando hace mucho y al mismo tiempo descuidando su encargo.

Hace dos meses escribí esto:

Parecería innecesario recordar un par de cosas: la relación con Estados Unidos es la relación bilateral más importante de México. Lo ha sido, lo es hoy, lo seguirá siendo para siempre.

La geografía se ha convertido en destino. El 81 por ciento de nuestras exportaciones no petroleras son a Estados Unidos. En el primer trimestre nuestras exportaciones a Estados Unidos crecieron 7 por ciento. Al resto del mundo, solo 1 por ciento. Importamos miles de millones de dólares. De ningún país hemos importado o importaremos más. Nunca. Los estadunidenses son los mayores inversores extranjeros en México y cuando los mexicanos invierten en el exterior, Estados Unidos es el destino favorito. Nuestros intercambios legales son tan importantes como los ilegales: armas y drogas. Millones de mexicanos viven en Estados Unidos y México es el país del mundo en el que viven la mayor cantidad de estadunidenses.

Cada vez que la Secretaría de Hacienda ha bajado la expectativa de crecimiento, la primera razón mencionada es lo que sucede en Estados Unidos.

Dicho lo cual, ¿por qué no tenemos embajador de México en Estados Unidos?

A mediados de febrero, el Presidente nominó a Eduardo Medina Mora para ocupar un lugar en la Suprema Corte de Justicia de la Nación. Desde entonces no hay embajador.

Tres meses. (Ahora son cinco).

Si podemos vivir mitad del año sin embajador ante Estados Unidos, tal vez podamos vivir el resto de nuestros días igual. Tal vez sin embajada. Ahora que estamos pensando en recortes.

Total.

Nuestro canciller sigue viajando y reuniéndose con los representantes de Líbano o Finlandia, Corea, Suiza o Australia. Todas relaciones estratégicas para México y los mexicanos, supongo. Y no me olvido de Turquía, ese país donde el Presidente ha pasado tres veces más tiempo que en Washington. Será por eso que no ha habido tiempo para pensar en un embajador en Estados Unidos.

No tengo claro cuáles serán los resultados concretos que esta nueva doctrina mexicana que iguala viajar a hacer política exterior.

Por lo pronto, eso sí, algunos están acumulando muchas millas de viajero frecuente.

Sigo pensando lo mismo. Cerremos la embajada en Washington.

dudarazonable@milenio.com 

Twitter: @puigcarlos