Duda razonable

Ayotzinapa: ¿fue por droga?

Escribí ayer que uno de los capítulos más interesantes del reporte de expertos de la CIDH es en el que apuntan a un móvil posible que piden sea investigado: que los estudiantes habían tomado un camión en la Central de Autobuses que tenía, sin que ellos lo supieran, un cargamento de droga.

Aunque todo son inferencias, vale la pena recordarlas.

Primero la línea de tiempo: los ataques a los camiones de los normalistas inician después de la toma de los camiones en la Central de Iguala. Hasta ese momento, los otros dos camiones han pasado por la ciudad y sus alrededores, han sido vistos por los policías que después los agredirán. Todo era calma. La violencia empieza después de la toma de tres camiones que no estaba planeada.

Segundo. "Los ataques que han sido documentados y analizados en este estudio muestran que el objetivo de la acción estuvo dirigido a no dejar salir los autobuses de Iguala (Costa Line 2012 y 2512 y Estrella de Oro 1568 en Juan N. Álvarez), cuando ya habían salido de la ciudad a no dejar que siguieran su camino (Estrella de Oro 1531, en Palacio de Justicia), y cuando parecía que siguieran huyendo acabar con cualquier posibilidad de huida (bus Castro-Tours de Los Avispones en el cruce de Santa Teresa)".

Tercero: el quinto camión. El único que no fue atacado violentamente, el que fue casi borrado del expediente, en el que el chofer miente en sus declaraciones ante la PGR. El que no sabemos dónde quedó. ¿Era el camión equivocado?

Cuarto: el hecho que la DEA en Estados Unidos tiene información presentada en juicios en Chicago que Guerreros Unidos transportaba droga escondida en camiones.

La banda de Pablo Vega, dice la declaración jurada de un agente de la DEA, era parte del cártel Guerreros Unidos y transportaba heroína desde México hasta Chicago en camiones de pasajeros de las compañías Monarca y Volcano. La droga iba escondida en compartimentos secretos del camión en paquetes de un kilo y llegaba a Chicago en cargamentos de hasta 26 kilos por semana. Los teléfonos intervenidos por la DEA tienen, en México, la clave Lada de Iguala. Hoy, Galia García Palafox publica esa declaración jurada en MILENIO.

Entiendo que frente al hecho de que siguen desaparecidos 42 jóvenes, el móvil podría no ser una prioridad. Pero creo que en algún momento tenemos que saber por qué, de un momento a otro, toda una fuerza policial se volvió feroz asesina. Es parte de que nunca vuelva a suceder.

dudarazonable@milenio.com
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