Duda razonable

Aurelio Nuño y la tormenta que viene

Cuando en los primeros meses después de la toma del Ieepo de Oaxaca por las autoridades estatales y federales, el tranquilo regreso a clases y la desmovilización de la sección 22, frente a algunos festejos prematuros Aurelio Nuño insistía en que el camino sería largo, la reforma educativa compleja y las resistencias múltiples.

Ayer en el patio central de la SEP, el mismo Nuño hizo el que, tal vez, sea el anuncio más importante de la reforma desde su implementación: los resultados del primer ejercicio de evaluación docente aplicado en 28 entidades del país a 134 mil 140 profesores.

Los primeros resultados no son demasiado sorprendentes (ya sabíamos cómo andaban los alumnos). Poco más de la mitad de los docentes evaluados están reprobados o pasaron de panzazo. Para usar la palabra más abusada en el evento de ayer: tienen áreas de oportunidad para mejorar.

El 8 por ciento obtuvo la máxima calificación, y tendrá aumento de sueldo y otros premios, 41 por ciento está “bien”. Tendrán sus plazas y podrán optar por mejores condiciones. El 15 por ciento, los calificados con un insuficiente, tendrán que volver a evaluarse en un plazo de 12 meses, tres resultados iguales y perderán la chamba. En ese tiempo tendrán acceso a cursos de capacitación y formación, para los que la SEP tiene un presupuesto de más mil millones de pesos.

Pero creo que la nota, por lo que anuncia, está en el 2 por ciento de profesores que decidieron no evaluarse y que serán dados de baja a partir de mañana, tal y como lo señala la ley. Unos 3 mil.

Pero es nada si uno ve al futuro. Los resultados de ayer no incluyen maestros de cuatro estados: Oaxaca, Michoacán, Guerrero y Chiapas, territorio CNTE. En estos estados falta aún una fecha de reposición que, dijo Nuño, será antes de julio; pero si nos atenemos al discurso de la Coordinadora y lo sucedido en los primeros exámenes en esos estados, el número de maestros que puede perder su trabajo por negarse a ser evaluados podría ser, proporcionalmente, bastante más elevado.

Será por eso que ayer, en Oaxaca, regresó la violencia entre policías y maestros frente a las instalaciones del Ieepo, se bloquearon calles y se tomaron algunos vehículos.

Tenía razón Nuño, la verdadera batalla es la de este año, cuando ya conociendo las consecuencias, la CNTE tome su decisión. Y el Estado, la suya.

 

Twitter: @puigcarlos