Duda razonable

Amnistía para los corruptos

El lunes en dos extremos de la Ciudad de México, en las sedes del Senado y del INAI, sucedieron discusiones sobre el futuro del Sistema Nacional Anticorrupción.

En el Senado —donde el presidente de la Comisión Anticorrupción es un miembro del Partido Verde, sí, en serio—, ya habían anunciado que las leyes secundarias necesarias serán discutidas hasta el periodo ordinario que arranca el próximo septiembre, al fin, no hay prisa. Aunque ayer se habló de lograr adelantar una parte para mandar a diputados en este mismo periodo, resultaría casi milagroso.

Después que en la mañana en el Senado acordaron la ruta para integrar estas mesas de trabajo, los líderes del PRD y del PAN formaron una coalición para, según dijeron, oponerse a la voluntad del PRI y del Verde, que es debilitar en sus leyes secundarias lo plasmado en la Constitución.

En el INAI, con presencia de funcionarios de todos los poderes, como el secretario de la Función Pública, el auditor superior de la Federación, el presidente del Tribunal de lo Contencioso Administrativo, y una veintena de expertos sobre transparencia y corrupción discutieron también el tema, e incluso el gobierno, en voz de su zar anticorrupción, insistió que todo es cultural.

Me gustó la intervención de Alberto Simpser, del ITAM, quien recordó que el tema está más que estudiado y diagnosticado, aquí y en el mundo, donde existen, además, muchos ejemplos de cómo atacar el problema, unos mejores y otros no tanto. Simpser también dijo que en otros países del mundo los que han comenzado a solucionar el problema son los que tienen la sartén por el mango, los que gobiernan y los que legislan.

El detalle mexicano es que la élite política lleva tanto tiempo ahí —aquí no hay distinción partidista—, beneficiándose de tal manera del sistema y su intrínseca corrupción que me pregunto si no valdría la pena una ley más para el sistema. Una que les prometa a ellos, los que ahora pretendemos legislen contra ellos mismos, que nadie los perseguirá por lo transado.

No veo cómo van a decidir contra ellos mismos y su modus vivendi.

Basta recordar lo dicho por el secretario de la Función Pública, Virgilio Andrade, al final de su intervención en el INAI el lunes: “El Sistema Nacional de Corrupción ya es un hecho, porque está en la Constitución”.

Sí, eso dijo. Eso creen.

 

Twitter: @puigcarlos