Duda razonable

¿Alguien hace caso a la Auditoría Superior de la Federación?

Ayer, la Auditoría Superior de la Federación (ASF) dio a conocer su revisión de cómo se gastaron los dineros federales en el año 2013. Los detalles están relatados en otras partes de nuestro diario y milenio.com. Una vez más hay escándalos por todas partes. Escuchaba ayer al auditor superior contar cómo es muy frustrante ver los mismos problemas año con año. Como si las observaciones que hace la ASF tuvieran sin cuidado a nuestros servidores públicos.

Este año, además de los informes, la auditoría dio a conocer un informe del estado general del uso de los recursos.

Algunos párrafos son un severísimo diagnóstico de cómo la corrupción y la falta a la norma permean en todos los ámbitos.

Cito: “El servicio público tiene una imagen negativa ante la sociedad.

“Los actos y comportamientos que han generado esta percepción se dan en un contexto en el que las instituciones públicas no contemplan a la integridad como un factor decisivo para el cumplimiento de sus labores.

“Esta condición puede tener un impacto en los tres ámbitos de gobierno, y efectos sobre el cumplimiento de la normativa aplicable, los resultados de programas y políticas y la manera como el ciudadano concibe al sector público y a su desempeño.

“Con base en un estudio realizado por la Auditoria se llegó a, entre otras, estos elementos de diagnóstico:

“—Las acciones emprendidas para fortalecer la integridad son desarticuladas entre las propias unidades administrativas;

“—Ausencia de personal especializado en temas de administración de riesgos a la integridad y acciones anticorrupción;

“—Se requiere fortalecer el papel de los órganos de auditoría interna como elementos profesionales e independientes, preventivos de actos irregulares en el sector público;

“—Existe una carencia de sensibilización de los mandos superiores respecto de la ética e integridad; se requiere respaldo por parte de la alta dirección, y

“—El nivel de desarrollo de actividades de promoción de valores y fortalecimiento de la cultura de integridad es incipiente”.

En español: el asunto es generalizado y desastroso.

El informe incluye una serie de propuestas de modificaciones legales.

¿Entenderán los legisladores que tienen en sus manos el sistema anticorrupción? ¿Leerán el informe?

Dudas para un jueves de febrero.

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