Duda razonable

Uno, dos, tres, muchos Abarcas…

Como siempre, como en realidad tienen poco que decir porque saben que en cada una de sus organizaciones hay algún Abarca, o algunos Abarcas, en el último mes los partidos políticos han comenzado, una vez más, con aquello del “blindaje de los candidatos”.

Esta película ya la vimos, por supuesto, y terminó con un Abarca. Lo más reciente, si no me equivoco, fue con los alcaldes michoacanos y antes con el diputado federal electo —hoy prófugo— Julio César Godoy Toscano.

En nuestra Tribuna MILENIO de esta semana le pedimos a un ex director del Cisen, Guillermo Valdez, y a un ex presidente del IFE, Luis Carlos Ugalde, que valoraran la propuesta de blindar candidatos y elecciones.

Aquí algunas de sus consideraciones:

Valdez: “Lo obvio es que las instituciones que investiguen sean la PGR con el apoyo de la Policía Federal y del Cisen. El problema deriva de los recursos y el tiempo que implicará investigar a alrededor de 40 mil precandidatos (2 mil puestos de elección en disputa, por diez partidos, por dos precandidatos por puesto). Eso cuesta y mucho. ¿Los partidos están dispuestos a pagar el costo? Y tomará bastante tiempo, lo cual supondría adelantar la fecha de registro de precandidatos. Si no lo hacen antes, ya para qué. El proceso necesitará que los precandidatos acepten voluntariamente ser investigados y proporcionen información personal y familiar y, en algunos casos, ser sometidos al polígrafo. ¿Estarán dispuestos a hacerlo? ¿Se les puede obligar? Tampoco es menor el asunto de que los precandidatos confíen en los resultados y en su confidencialidad (habrá que darles certeza de que no serán mal utilizados, ni se sesgarán en favor de algún otro precandidato), lo cual supondría una carta firmada previamente de aceptación de los resultados y mecanismos de seguridad muy serios por parte de las instancias investigadoras”.

Ugalde: “Para el crimen organizado siempre es más fácil cooptar gobernantes electos que reclutar precandidatos y recorrer la ruta de las precampañas, campañas y la jornada electoral. ¿Para qué hacerlo cuando pueden ‘cooptar’ a los ganadores una vez en la silla? ¿De qué serviría certificar candidatos honestos que luego serían amenazados y reclutados?”.

La demagogia de nuestros partidos da para todo, pues.

Y de falsas soluciones es como empedraron el camino a los muchos Abarcas, de todos los colores.

dudarazonable@milenio.com 

Twitter: @puigcarlos