Duda razonable

AMLO contra todos

Parte del éxito de Andrés Manuel López Obrador como aspirante a la Presidencia de la República desde hace más de una década tiene que ver con su rigurosa, espartana consistencia.

Todos los días, desde hace muchos, viene haciendo lo mismo y diciendo lo mismo. Es un mensaje simple, simplísimo, sin específicos, solo un par de temas pero los mismos, los mismos y los mismos. “La mafia del poder” es una frase que resuena hoy con todos los mexicanos. “Primero los pobres” es un lema que ha persistido por años. El único problema, la corrupción.

Fue el primer indignado, antes que la “indignación” fuera el signo de los tiempos y creara más independientes de los que caben en cualquier boleta. No hay encuesta que no lo ubique como el hombre a vencer en el 2018; en el Distrito Federal que hace diez años no gobierna, su organización aferrada a su imagen, es líder en las encuestas.

Maestro de lo electoral, sabe que hoy lo que importa es primero definir al adversario. Hace poco enlistó a los candidatos de la mafia del poder, donde puso… a todos. Y todos son, según él, “ambiciosos”, “vulgares” y “corruptos”.

El fin de semana, en Cuetzalan puso en la lista al secretario de Gobernación, Miguel Ángel Osorio Chong; al secretario de Hacienda, Luis Videgaray; al secretario de Desarrollo Social, José Antonio Meade; al secretario de Educación Pública, Aurelio Nuño Mayer, y al presidente del PRI, Manlio Fabio Beltrones. Del PAN, “Rafael Moreno Valle; la esposa de Felipe Calderón, Margarita Zavala; el actual gobernador de Nuevo León, Jaime Rodríguez Calderón, que es independiente del pueblo, pero no de la mafia del poder, y por el mismo grupo está apuntado el jefe de Gobierno de la Ciudad de México, Miguel Ángel Mancera”, dijo AMLO.

Hace unos días, en Tabasco, se ensañó con el mandatario de la CdMx: “Mancera tiene relaciones con Miguel Ángel Osorio Chong, secretario de Gobernación, y con el priista Enrique Peña Nieto; cómo decía mi paisano, Carlos Pellicer: que siga su camino”.

Andrés Manuel la está jugando de librito, de buen librito. Aprovechando todas las ventajas de la ley electoral, jugando bien en las redes y volviendo a viajar por todo el país, con una sola idea: yo no soy ellos.

Su apuesta es, como las dos pasadas elecciones, convertir la que viene un asunto entre dos: él contra los demás, para terminar siendo él contra el PRI. En dos años estaremos en campaña, lleva mano, cada vez más clara.

 

Twitter: @puigcarlos