Duda razonable

ABC: la tragedia y la impunidad

Mañana se cumplirán cinco años de la mayor tragedia de los últimos años en México. Cuarenta y nueve niños murieron en una guardería del Instituto Mexicano del Seguro Social (en el modo de subrogación).

No hay manera de matizarlo. 49 niños que trabajadores mexicanos pusieron en manos del Estado les fueron devueltos sin vida.

La tragedia provocó una nueva ley, algunas otras normas y sistemas de supervisión y subrogación de mejor calidad después del “desorden generalizado” que la Suprema Corte de Justicia encontró en el IMSS.

Los familiares de las víctimas fueron indemnizados y se les dieron algunos beneficios a perpetuidad, los niños heridos tendrán cuidados y becas; todo en convenios que se han cumplido aunque han permanecido secretos en sus detalles por petición de las víctimas.

Lo que nunca hubo fue un responsable. Nadie rindió cuentas de su particular responsabilidad. En la más pura tradición mexicana, funcionarios, empresarios y políticos se aventaron un enorme clavado en el turbio mar de los códigos y las normas; se sujetaron a que se les encontraran delitos y se aferraron a un salario, a un puesto, a la impunidad.

Será por eso que cada año por estas fechas se empiezan a escuchar las desgarradores voces de padres de familia que hablan de incendios intencionales, de fuego provocado, de extraños testigos que dicen haber visto salir a alguien con cosas.

Hay varios peritajes de lo sucedido aquel día. El peritaje de la Procuraduría General de la República, el de la Procuraduría General de Justicia del Estado de Sonora, el del Colegio de Ingenieros Civiles de Sonora, A C, el dictamen de seguridad industrial y protección civil de la Procuraduría General de la República. Todos están en la averiguación previa AP/PGR/SON/HER-V/690/2009 y algunos de los mismos en la averiguación previa AP/PGR/SON/HER-V/797/2009. También se emitió una opinión técnica en materia de protección civil, elaborada por la Dirección General de Protección Civil de la Secretaría de Gobernación; y por último el peritaje de Consolidated Consultants Company y The McMullen Company.

En ninguno hay rastro de que el incendio haya sido provocado.

Pero entiendo la insistencia de las víctimas a partir de que el Estado mexicano les ha dicho que nadie es responsable de lo que sucedió hace cinco años. Ni la chamba perdieron, pues. Es el cinismo de los responsables lo que construye nuevas teorías que son imposibles de probar.

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