Los caminos no vistos

El principio de Peter y el poeta

Hace un par de semanas, platicando con un pintor joven llegamos al punto en el que le lancé una pregunta que yo mismo me he estado haciendo desde hace algunos años: ¿en dónde está la obra maestra?, y él me respondió que no hay lugar para la obra maestra, que se trabaja para hacer una obra y ya.

Esta respuesta me dio una clara luz sobre algunos de los problemas que he estado enfocando y que se centran en la idea postmodernista del aquí y el ahora, es decir, de la intrascendencia.

En relación con esto, hace aproximadamente un año, uno de mis jóvenes amigos me reclamaba por la situación en la que les habíamos dejado el mundo. Decía algo así como “dicen que lucharon contra las fuerzas de la opresión, pero nos dejaron más que oprimidos”.

Esto lo he traído como un pensamiento recurrente: en un mundo tecnologizado, en donde la información está a la mano, la imaginación no tiene cabida.

De igual manera he pensado en la anécdota del joven que pidió apoyo económico para un proyecto y cuando se lo proporcionaron no pudo realizarlo, porque el dinero recibido rebasaba sus expectativas.

Estas situaciones me llevan a pensar en el Principio de Peter, que dice que cuando se modifican las condiciones del trabajo, el trabajo ya no puede hacerse y el hombre queda inutilizado para poner en juego sus habilidades en un nuevo campo de acción.

Pero el artista, el poeta, incansable buscador, mantenía su lucha de manera subrepticia, allí donde no lo alcanzaba el ojo del Big Brother, en su intimidad más recóndita.

En ese mundo donde todo era seguro, el poeta era el único individuo que vivía con la incertidumbre y buscaba las maneras de responder a ella, y su única lucha personal era tener un lugar en la República de la que Platón lo había expulsado olímpicamente.

Luchaba a escondidas, como en una guerra de guerrillas, con una estrategia de enjambre, y así sobrevivía.

 Pero en 1989, el Presidente más perverso creó una institución para incluir al poeta en algún lugar de la República de la que había sido expulsado, y aunque asombrados, todos los poetas se sintieron reconocidos y reconfortados, pues por fin lograban su sueño de tener un reconocimiento por aquellos que lo habían expulsado.

El poeta, dicen, es un ser noble que se aviene a los designios del mundo, y por esa nobleza aceptó formar parte del reino. No vio, y parece que sigue embebido en esa locura, que era la única forma de que lo aniquilaran.

*Poeta es todo artista que  realiza sus obras magistralmente.