Los caminos no vistos

El oficio más antiguo del mundo

Aquí y ahora abundan los clichés y lugares comunes en torno a la cultura y  a la poesía, clichés que no son más que formas de discriminación e intolerancia, creados a partir del poder que se tiene en ese campo público.

Paz, por ejemplo, definió en El arco y la lira y en Poesía en movimiento los cánones para la poesía mexicana, que ahora todos sus seguidores y los seguidores de los seguidores cultivan  para mantenerse en el círculo de los poetas reconocidos, es decir, los que son publicados en las editoriales reconocidas.

Los profesores de pensamiento escolástico decían que al poeta no le deberían interesar los otros poetas más que como referencia, como muestra, de la existencia de una fuente a la que deben concurrir todos los que quieran escribir como esos grandes.

Era una propuesta de búsqueda metafísica, romántica, semejante a la búsqueda del Grial de la Edad Media. Y aunque tal pesquisa podría no tener resultado, valía la pena, por lo menos, intentarla.

Siguiendo esta filosofía, muchos no son seguidores o adoradores de algún poeta, por muy excelente literato que sea: van tras la fuente, que no es otra cosa que “el deseo de su corazón”.

Para muchos, la poesía no es realmente el deseo de su corazón, y por ello han adoptado el Culto a la Personalidad como una forma de acceso al campo de la literatura en la sociedad del espectáculo, y se han vuelto más amigos de Fulano que de la poesía.

El que busca, poco a poco, con lo que encuentra o descubre, forma un mapa y de esta manera el poeta hace las veces de cartógrafo del camino a la fuente de la poesía.

Muchos son los caminos pero la fuente es única, y como el agua, se adecua al vaso que la contiene.

Marx llamaba “apropiación originaria” a la primera acción que hizo alguien armado para imponer su decisión de propiedad.

Carlo Ginzburg en un ensayo metodológico propone como una acción originaria literaria el relato que hace el cazador a su grupo después de la comida sentados alrededor de la fogata.

Ese relato oral, acción originaria literaria, es el oficio más antiguo del mundo, que permitió la reconstrucción de la experiencia, fundamento de la transformación del modo de transmisión del conocimiento. Con ese relato nace la cultura.

De la transmisión del conocimiento por generaciones al de la reconstrucción de la experiencia es el paso que marca el nacimiento de nuestra cultura tal como la conocemos hasta este momento: tal es el objeto de la poesía.