Los caminos no vistos

En un mundo abstracto no hay vida sensible

Leo: “algunos de los momentos más bellos de su madurez y su vejez”, pero no encuentro cuáles son esos momentos.

Esta frase nos da una clara idea del mundo en el que se mueve quien la escribió.

Hablar de una realidad que no se menciona es un engaño, aunque así es como actualmente se habla de las cosas en nuestra sociedad: palabras y más palabras sin ningún sustento real.

La realidad se ignora o se oculta con una sola palabra, como lo hacen políticos, periodistas y académicos, para quienes la realidad no es más que un “tema”.

El mundo actual, dicen varios pensadores influidos por el estructuralismo y la deconstrucción, es un mundo abstracto, y siguiendo su tendencia ético-política se enfocan en los valores, que, dicen, no tienen sustento en ninguna experiencia de este mundo sensible.

Sin duda que la democratización del conocimiento ha llegado a una encerrona en la que todos hablan de la misma manera de cosas distintas, pero sobre todo se han llevado las cosas hasta el punto en el que la abstracción ha eliminado el aspecto sensible del hombre.

Todos los filósofos consideran que el principal enemigo del conocimiento son los sentidos, que deforman, en razón de las emociones y los sentimientos, el mundo que se percibe.

Esa tendencia llevó a la mortificación de los sentidos con toda clase de ansiolíticos y drogas, y hoy todo mundo acepta esa tendencia como primer recurso filosófico para el conocimiento de la realidad que, parece, es algo que le estorba al hombre, considerado como el centro del universo, como el único objeto de conocimiento del hombre mismo.

Pero, ¿el hombre que somete la mitad de su ser para conocerse, siguiendo las normas que alguien estableció, podrá conocerse a sí mismo?

La psicología lacaniana es conocimiento periférico del hombre, y Freud está desbancado por la ideología dominante

En este mundo en el que las emociones y los sentimientos son como delincuentes a los que hay que someter y encarcelar, en el que el conocimiento sensible no es posible, ¿cómo se conocerá el hombre a sí mismo?, ¿cómo creará arte?

De la misma manera, puede leerse que hay momentos cumbre del arte gráfico en la época renacentista, en el surrealismo, o el muralismo, pero en las letras, salvo de manera grupal, ¿hay realmente momentos cumbre en la literatura?

El arte, como una extensión de la conciencia del hombre, es una serie de objetos que solamente se relaciona con un grupo social determinado.

El arte, la literatura, nos lo dicen las obras mismas, no son para todos.