Los caminos no vistos

La importancia de Bukowski entre los chavos

Bukowski me cae muy bien y entiendo por qué la admiración de los chavos, y no puedo maldecirlos; aunque un poco tosco a veces, es un poeta fresa, y en el fondo es sólo un niño buscando una mamá que lo sostenga –una madre que no sea, como dicen los gringos, big mama, una madre que lave, que planche y almidone las camisas y haga ricas sopas.

También hay que rascarle un poco a los poemas de nuestros muchachos –ya estamos viejos y nuestras madres eran gente chapada a la miliciana, revolucionariamente, y las de ellos vienen de Chicago, Nueva York, Londres, o París, son madres hijas de Simone de Beauvoir, sin mucha fuerza en eso de la educación– para ver que quieren escribir como él, romper madres, decirle al mundo que son cabrones, que la sociedad vale madres, pero que en el fondo se sienten desprotegidos y solos, y por eso Bukowski les parece un hombre verdadero, un rompemadres, pero igual que los gringos busca afanoso una madre recia, fuerte, cabrona y amorosa . Son machistas sólo en apariencia.

No es, pues,  Bukowski en sí; es la actitud que él manifiesta, su reto a las convenciones sociales, su hablar de lo que le viene en gana; y hay que leer sus poemas en inglés porque son tan rítmicos como los que escribiría cualquier conservador. Veamos:

 

shot in the eye
shot in the brain
shot in the ****
shot like a flower in the dance

amazing how death wins hands down
amazing how much credence is given to idiot forms of life
amazing how laughter has been drowned out
amazing how viciousness is such a constant

I must soon declare my own war on their war
I must hold to my last piece of ground
I must protect the small space I have made that has allowed me life

my life not their death
my death not their death…

 

Cada quien ha tenido sus héroes, aunque luego los haya cambiado por una técnica (surrealista o no) de escritura.

Baudelaire, Rimbaud, Verlaine y hasta Valery, que tenía algunas buenas ideas de poética y retórica literaria, lo fueron en nuestros tiempos mozos, como son ahora Bukwoski, el Marqués de Sade, E. M. Cioran y hasta Paul Celan, para los más jóvenes.

La diferencia es que los jóvenes están buscando asimilarse a esas ideas, a esas expresiones, para que les sirva de sostén en este mundo cada vez más misterioso, mientras no se tenga en cuenta  la economía, la gran conductora de nuestras ideas en esta sociedad.

Bukowski traducido parece que no tiene ritmo poético, que vuela libremente usando la palabra, como dijera Baudelaire en sus Pequeños poemas en prosa: con una prosa rítmica que se mueva al ritmo de la pasión humana, sin nada que lo determine ni evite su carrera.

Y Bukowski traducido es eso, y eso es lo que, en esta sociedad que le apergolla económicamente, busca el joven que cree que debe de ser libre y expresarlo.

En este sentido, Bukowski es todos los hombres, y todos son ser él.

Hay una metonimización de la realidad: la parte es el todo, el continente es el contenido. Una forma de mantener alienada la ciudadanía.

Este hecho social es relevante desde el momento mismo en el que se cree que la distorsión de la realidad es lo verdadero.

Bukowski, en ese sentido, es (representa a) todos los que buscan expresarse libremente en lo exterior, en la forma.

Se cree que la visión de paralaje es la realidad real. Por eso todos quieren ser Bukowski. Creen que imitándolo logran esa libertad que también él andaba buscando.