Los caminos no vistos

Voluntad estética contra facilismo

Una clave para definir una obra de arte se encuentra en la idea de la perfección interna de la obra.

El autor nunca nos interesa, porque cuando estamos frente a una obra no es necesario que esté presente.

Esa perfección, pues, es interna, propia de la obra, y esa perfección la notamos mediante  nuestra percepción, el uso de nuestros sentidos, en consecuencia toda arte poética, queda afuera de lo que apreciamos; aunque no hay duda de que la poética prescriptiva  retomó su lugar a partir de los estructuralistas y de la deconstrucción lingüística.

Por eso encontramos que la inmensa mayoría de las obras literarias se apoyan en la deconstrucción morfológica.

La ideología define la inclinación, la tendencia, hacia las palabras, la morfología, la división de la raíz y los morfemas de las palabras, o hacia la sintaxis.

Desde mi punto de vista, la inteligencia verbal se manifiesta principalmente en la sintaxis. La división de las unidades discretas de la oración gramatical enriquece la expresión, define el estilo de quien escribe, y en ese nivel no es tan necesario recurrir a las figuras del pensamiento, pues estas concurren por sí solas cuando se pone la atención preferente en la cadena sintáctica.

Me inclino por esto, porque es bien sabido que el hombre nunca piensa con palabras, piensa con frases; sus expresiones monosilábicas implican una idea completa.

Por ejemplo, el niño cuando empieza a hablar se expresa con monosílabos, pero su idea es completa, es decir, igual a la que se expresa con una oración completa. Dice “agua”, que significa “quiero agua”; dice “caca”, que significa “quiero hacer caca”, o “ya me hice caca”. Ideas completas, sintaxis; no palabras, morfología.

A partir de esta hipótesis, cuando leo poemas que solamente tienen versos formados por sustantivo más adjetivo(s), artículo más sustantivo, o simplemente un sustantivo o un verbo en infinitivo, pienso que el autor no ejerce su voluntad poética; simplemente escribe como van viniendo a su cabeza las palabras, y para justificar tal facilismo afirma que el poema ya está en el aire, que él solamente lo transcribe: el poema como entidad independiente.

La voluntad poética implica un trabajo que se encuentra en el nivel de lo subconsciente y que se confirma a través de la conciencia mediante la corrección del texto primario.

Lo que no me queda claro es por qué los autores jóvenes carecen de la capacidad de corregir sus propios textos; cómo es que no pueden distanciarse de lo que hacen: a esa falta de distancia atribuyo la ausencia de perfección de sus poemas.