Los caminos no vistos

Visión de un poeta

No soy un buen poeta, ni creo que pase a la posteridad. He ido desarrollando mi oficio poco a poco: no soy un genio. Soy un escritor que ha aprendido algunos recursos literarios que aplico a mis textos, para que impresionen a mis lectores.

¿Que por qué acepto esta entrevista banquetera?

Bueno, mire, realmente uno ni es dueño de su vida. Uno vive como puede y luego se la va barajeando para la subsistencia. Por eso, cuando escribo, mis textos están marcados por un tono distinto, porque mi formación fue inclinada hacia afuera de lo tradicional, y hasta creo que eso del verso libre, era solo un vestigio en mis tiempos.

La libertad propuesta por Mallarme en su “Un golpe de dados…” ya reinaba por acá. Con decirle que ni Whitman, ese poeta gringo que escribía versículos en lugar de versos, se conocía entre los jóvenes, aunque ahora que están viejos dicen que leían a Dalton, a Heraud y a los poetas sudamericanos metidos a revolucionarios, cuyos libros, a decir verdad, ni se podían conseguir aquí, pero dejemos eso de la formación, porque la formación literaria fue olvidada allá por los años 80s.

Mi idea de ser poeta era la de la libertad personal, recorrer el mundo, trabajar en cualquier cosa que diera dinero para que al fin del día pudiera sentarme a escribir algo literario valioso. No como ahora que los jóvenes dicen que van a escribir poemas y escriben 80 páginas mínimo de prosa cortada a la manera del verso, porque es lo que piden todas las convocatorias de premios literarios, que el gobierno  premia, para mantener la mediocridad literaria.

Bueno, yo no creo que eso que está circulando en forma de libros, desde los 90s, sea auténtica poesía, como la de Eliot o la de Alberti, aunque haya sus excepciones.

Textos, sí; poesía, no. Resina, no ámbar.

Invención, no inspiración.

Y aunque sí entiendo eso del cambio de los gustos, me lo enseñó Dorfles, para mí no va. Y aceptando sin conceder, digamos que si eso es poesía, sería poesía académica, poesía sobre poesía, con función ancilar, por eso la poesía dejó de tener el privilegio de ser la Reina de las Artes, ¿cómo ve?

Todo esto se lo digo al paso, a botepronto; pero no se preocupe, sólo métale comillas para que no digan que esto es de usted, porque realmente es mío, pues es mi modo de ver este estancamiento que ya lleva como 30 años, en los que aumentan los que escriben, pero no las ideas ni las emociones ni los sentimientos descritos.