Los caminos no vistos

Recapitulando

He estado escribiendo sobre varios problemas de la literatura con la intención de aclarar(me) cómo están las cosas en este campo, y me he dado cuenta de la gran distancia entre la poesía académica y la poesía "vulgar", igual que antes había diferencia entre el mester de clerecía y el de juglaría.

Propongo esta clasificación, porque se intenta hacer creer, en el discurso, que cualquier escrito que se reconoce como poesía entre los de un grupo y otro tiene validez universal, aunque en los hechos, cada tipo de escritura se mantiene en su propio círculo y no sale de allí.

Una clave es la tendencia de la poesía vulgar hacia lo académico y que los académicos están fuera del alcance, no sólo por lo literario sino por cuestiones de carácter social, de profesiones, de puestos en el gobierno, de becas, de pertenencia a instituciones que otorgan reconocimientos y de editoriales que les publican.

Encuentro al fin de cuentas un rasgo común entre un tipo de "poesía" y otro: el ensimismamiento que conduce al hermetismo de los significados, lo cual se traduce en incomunicación y obviamente en actitud solipsista.

Parece ser que ese hermetismo, ese ensimismamiento, es la clave de esos escritos que se reconoce como poesía y que tiene un mayor parecido con los aforismos y sentencias que con la poesía lírica.

Ciertamente, después de la Guerra de Vietnam, la expresión literaria lírica vio su fin y se inició un proceso de intelectualización de los escritos poéticos, privilegiando la denominada "prosa poética" y la utilización del lenguaje especializado de las ciencias en el poema, igual que cuando era joven iniciamos el uso del lenguaje familiar y vulgar en los textos poéticos.

Otra característica es que ahora el poema puede ser un discurso lógico, conceptual, o uno surrealista completamente o permeado por este modo de expresión onírico e incluso esotérico, que solamente el autor entiende.

El poema dejó de ser interjección, expresión emocional, el grito del guerrero que lo emite para concentrar todas las fuerzas del universo en un punto de su cuerpo al entrar en un combate para cumplir con una tarea de trascendencia personal y social, o como el del recién nacido, para reunir todas las fuerzas vivientes al momento de ingresar a este proceso que llamamos vida.

La vitalidad, la emoción, en la que se fundaba el poema dejó de existir. Ahora se escribe en un escritorio, en una biblioteca, en la mesa de un café, con la idea de inventar algo que nunca ha sucedido ni es posible que suceda.