Los caminos no vistos

Lo hacen, pero no lo saben

Por ocioso, he estado buscando las razones por las que de un tiempo para acá ha habido una fuerte campaña promoviendo la lectura y consecuentemente la escritura.

Recuerdo que cuando hice una antología de poetas tapatíos solamente había 15 poetas jóvenes, y hoy hay tal cantidad que no es posible meterlos a todos en una antología.

Ante tal número, me parece lógico que cada vez que alguien quería obtener alguna promoción literaria publicara una antología de sus amigos poetas.

Sin embargo, hasta ahora, nadie ha expresado una teoría poética que envuelva a todo ese corpus de escritores, aunque bien podría considerarse que la base del arte poética actual sea la libertad de expresión, que da la impresión de que es sumamente fácil escribir cualquier cosa y catalogarla como literatura.

Esa desinhibición que les da la libertad de expresión se aúna a la semipresencia que permite el Facebook y de esa forma se libera el deseo aprendido de ser escritor.

Pero aplicando la premisa de que "en igualdad de condiciones, la explicación más sencilla suele ser la más probable" uno puede descubrir las consecuencias lógicas de lo que se expone.

Así que la campaña de gestión de la lectura para niños y la de leer para escribir, que me han parecido exageradas, pensé, debería tener algún trasfondo que no quiere mostrarse hasta que tome forma y no se puedan revertir sus consecuencias, más si resultan ser inesperadas.

Porque las políticas culturales, ejercidas y alentadas actualmente parecen tener un trasfondo de consecuencias a largo plazo y de condición irreversible, como lo fue la enseñanza de la escritura en letra de molde en lugar de la manuscrita, tal campaña debería tener algo semejante.

Así, he encontrado a quienes contraponen ideas o intentan desviar la atención de otras, como el caso del artículo de los 300 chinos masacrados, en contra de los 43 de Ayotzinapa, o la analogía entre los dos encuestadores muertos por habitantes de un pueblo con el caso de Canoa, y otras por el estilo.

Finalmente, hace unos días, leyendo un artículo aparecido en una revista digital, me di cuenta de uno de los probables objetivos de esa campaña de gestión a la lectura y a la escritura. Y me resulta increíble que quien escribió tal texto, una persona de notable cultura y sensibilidad poética, no se haya percatado de esa meta a lograr, que con el curso de los años servirá para meter en un estado de sometimiento mental no consciente a los niños de hoy, adultos del mañana, a las ideas del neoliberalismo salvaje.