Miscelánea Política

El verdadero encubrimiento (I)

Con sincero afecto y preocupación para Tony Gali, edil electo.

En el lenguaje común se entiende por encubrimiento la acción de tapar u ocultar alguna cosa, como sinónimo de camuflar o disimular. Sin embargo, desde el punto de vista jurídico, el encubrimiento es el acto realizado por una persona que, sin tener participación en un hecho delictivo cuya comisión conoce, auxilia a los responsables para que se aprovechen de los efectos del delito sin ánimo de lucro propio, para que escondan los resultados e instrumentos y/o para que eludan la acción de la justicia.

El encubrimiento generalmente está relacionado con aquellas figuras delictivas cuyo resultado es susceptible de producir algún provecho y se encuentra penado en todos los sistemas legales, teniendo como excluyente de responsabilidad que el encubridor lo sea de su cónyuge o concubino, de sus ascendientes y descendientes, de sus hermanos y de otros familiares cercanos, pues en estos casos la situación afectiva lógicamente le excusa de conducirse conforme a la norma.

Al respecto, somos muchos los que hemos denunciado abiertamente que Amadeo Felipe Lara Terrón, secretario de Seguridad Pública y Tránsito Municipal, y Ricardo Flores Huepa, jefe del Departamento de Servicios Periciales, se han conducido con tal negligencia en el desempeño de tan delicadas labores, que su actuación es ya fuente probable de responsabilidades.

A mis señalamientos hechos en entregas anteriores, habría que sumar ahora la sospecha que pesa a partir de la aprehensión de los policías municipales que se dedicaban a encubrir a la banda de ladrones que asoló durante meses a los comensales de diversos restaurantes en Puebla capital, a cambio de que les entregaran parte de los botines que obtenían de sus atracos a mano armada.

Es vox populi entre los miembros de la corporación policiaca del Municipio que es Ricardo Flores Huepa el encargado por parte de Lara Terrón de obtener una cuota mensual de los latrocinios a mano armada y eso es precisamente lo que explica la fruición de este último, por cierto de negros, muy negros antecedentes quien se encarga de comandar a los delincuentes “más dichos” para asaltar restaurantes y domicilios previamente escogidos por la propia camarilla que comanda Lara Terrones.

Las protestas y los trascendidos al primer regidor hicieron que estas prácticas cesaran, sin embargo no tardaron en encontrar el medio que ellos conocen de sobra, el hurto, el asalto a mano armada y para ello fueron escogiendo a lo “mejor de cada pandilla”.

Los resultados están ahí. Por mi parte espero que mi amigo Tony Gali tome cartas en el asunto y desde ya inicie una operación pulga en la corporación para desentrañar los cochupos y quienes los encabezan para llamarlos a cuentas y enviarlos a chirona donde deben estar, empezando por estos nefastos individuos a quienes he hecho mención encubridores profesionales de la inseguridad que se vive.