Miscelánea Política

Estado vasallo

Un Estado vasallo, es el término con el que se designa comúnmente al Estado que está subordinado a otro, especialmente en el contexto del sistema internacional pre moderno (anterior a la Edad Contemporánea).

El uso del término vasallo hace referencia al sistema feudal de relaciones de vasallaje entre señor feudal y vasallo en la Edad Media europea. Como quiera que esas relaciones fueran esencialmente personales, la condición de vasallo propiamente se atribuiría al gobernante del Estado más que al Estado mismo (cuya misma entidad era de muy distinta naturaleza a la del Estado moderno). Ser vasallo implica las obligaciones de auxilium et consilium, es decir, de asistencia militar (o auxilio: auxilium) y apoyo político (o consejo: consilium).

A diferencia de lo que ocurría con las relaciones personales de vasallaje, la aplicación del concepto estado vasallo se suele reservar a casos en que la relación entre el Estado dominante y el dominado es de clara desigualdad y subordinación, especialmente en el caso en el que a la asistencia militar se añade la obligación del pago de tributos. Este hecho suele dar lugar a la utilización del término de Estado tributario, que describe con más claridad tal relación. Es el caso de las parias que los reinos cristianos del norte peninsular obligaban a pagar a las taifas musulmanas durante la Reconquista (desde el siglo XI) y que podían convertirse en una relación aún más estrecha y describible con el término vasallaje, como fue el caso del Reino nazarí de Granada con la Corona de Castilla en los siglos XIV y XV.

Tanto el término Estado vasallo como el de Estado tributario se suelen reservar a épocas históricas anteriores a la Contemporánea, puesto que implican una contradicción con el concepto de soberanía propio del Estado moderno. Para los casos de Estados subordinados a otros en época contemporánea se suelen utilizar los términos de Estado satélite, Estado marioneta o gobierno títere, como por ejemplo en los regímenes colaboracionistas de la Europa ocupada por la Alemania nazi en la Segunda Guerra Mundial o las denominadas democracias populares del Bloque del Este vinculadas a la Unión Soviética de la época de la Guerra Fría. Igualmente, se pueden aplicar estos términos a numerosos estados de Asia, África y Latinoamérica respecto de las dos superpotencias de la Guerra Fría, Estados Unidos y la Unión Soviética, dándose el caso de una dependencia fundamentalmente económica, pero que, en caso de no plegarse los estados satélites a los intereses de los estados dominantes, provoca intervenciones militares, de inteligencia o bloqueos económicos. (Wikipedia).

A lo largo de su historia, México ha sacrificado mucho para librarse del vasallaje, primero de España, luego de las potencias europeas y finalmente de EU.

Hoy, la ignorancia, dependencia y avidez de quienes mandan en el país, pretenden que caminemos de regreso al vasallaje que nos oprimió hasta mediados del siglo XX. Recordemos que Madero intentó subir los impuestos a las petroleras y desde la embajada americana salió la orden para eliminarlo y poner a Victoriano Huerta en su lugar. Obregón no fue reconocido hasta que firmó los tratados de Bucareli y se comprometió a no aplicar retroactivamente el artículo 27 constitucional, que da a la Nación el dominio sobre el subsuelo y los hidrocarburos. Y Cárdenas se animó a expropiar cuando las mismas petroleras se opusieron a acatar un fallo de la Corte en materia laboral.

He dicho en esta columna que, desde el PRIAN, se han cuadrado las reformas “estratégicas” y aquellas necesarias para no opugnar aquellas, con la aviesa intención de lograr de manera sumisa y oprobiosa cumplir a cabalidad con las exigencias de los amos del mundo. La entrega absoluta, vía el mercado abierto de nuestros hidrocarburos y con ello la perdida de parte de nuestra soberanía.

La resistencia de quienes conocen del tema y han expresado con Razones y en los hechos la atrocidad que se avecina, con la entronización de las trasnacionales en temas como el Petróleo, otrora propiedad exclusiva e inalienable del Estado mexicano, ha sido una constante. Marchas de protesta, luchas ideológicas perfectamente soportadas en nuestra historia y la realidad que otros países han vivido con la connivencia en el manejo de la energía eléctrica y el crudo que subyace en las entrañas de sus veneros (Argentina vs Repsol), es un ejemplo claro de lo vivido en este País sudamericano.

A contrapelo, en este País, se hace lo necesario para de manera tersa y dócil entregar lo que es de los mexicanos.

Si bien el bombardeo mediático con filfas y bulos dirigidos a los ciudadanos mexicanos para mentir, diciendo que Pemex “no se vende” (se entrega), y que lograremos crecer económicamente gracias a estas acciones del “pacto por México”, se equivocan, como se equivoca el constituyente permanente al reformar los artículos 27 y 28 de la carta de Querétaro, traidores a la patria que pasaran a la historia por eso, porque en realidad lo único que harán será imponer sus firmas de aprobación con “les mains sales”.

La lucha verdadera sigue en contra de dos institutos políticos entreguistas, y un tercero que sirve de corifeo, me refiero en un primer caso al PRIAN y en un segundo al PRD.

¿De verdad alguien cree que con Peña el trato de las trasnacionales energéticas pueda ser diferente y no se afecte nuestra soberanía?

No cabe duda entonces, que este país se ha convertido sin cortapisas y con gran genuflexión ante los voraces capitales extranjeros en un Estado Vasallo.

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