Miscelánea Política

¿Hacia dónde va el PRIAN poblano?

Esperemos que haya un consenso general; que los prianistas en el poder saquen las manos del futuro proceso.

Desde que el CEN del PRIAN impuso, como es costumbre, sin respetar a las bases del verdadero PRI poblano a “Pablito” Fernández del Campo, el peor en la historia en un cargo tan relevante para dirigir un instituto político, hoy arrinconado en una curul y con el peso de la ignominia pero eso sí, gozando puntualmente de sus dietas como “legislador”, resbalándose en sus propias babas que fluyen de su estulticia política aún con el cargo de dirigente sin serlo, nalgueado por mi amigo Víctor Manuel Giorgana, ex compañero en la LV Legislatura, a la que considero pese a los mindundis que formaban parte de nuestra fracción parlamentaria la mejor por mucho de las sucedáneas, nos refiere que ya es tiempo de nombrar al líder que dirija el rumbo de las bases de este partido desdibujado, híbrido, ajeno hoy más que nunca a sus improntas estatutarias, sin tener un gallo que pueda allanar el paso de “Blanca la única” para convertirla en la próxima mandataria de esta entidad.

Se barajan nombres: Guillermo Deloya, José Luis Márquez, Rocío García Olmedo, de quienes dicen no habrá línea ni cargada.

Considero que el primero y la última serían bien vistos por la base y en general por el electorado indeciso, por lo que hace a Márquez, la “Z” de Zavala acuñada en la frente lo descalifica.

Para quienes aspiran a suceder a Rafael Moreno Valle (Juan Carlos Lastiri, Enrique Doger, Alberto Jiménez) ya deberían de ponerse las pilas, hacer un frente común ante el CEN del PRIAN para que el alter ego de la senadora, Emilio Gamboa, no se salga con la suya y venga a recetarnos en 1 año 8 meses, en un caso, o peor aún, durante 6 años, sus desafortunadas “políticas públicas” y su nulo quehacer político, amén de hacernos aprender como si fuera un ritual, las teorías del máximo nacionalista de este País (para ella) Enrique Krauze.

Esperemos que las buenas intenciones de Víctor Manuel en sus declaraciones se produzcan.

Que haya un consenso general; que los prianistas en el poder saquen las manos del futuro proceso; que no reediten a otro “Pablito”; que el dirigente por venir retome los cauces que le dieron vida a un partido nacido de la revolución; defensor de nuestra soberanía; de nuestras áreas estratégicas; de las causas populares; de las mayorías depauperadas; y no de un instituto tirado a la derecha, conservador, mimetizado con su adversario sempiterno; Acción Nacional, unidos junto al PRD en una cofradía grosera y sin ideología, basada en el pragmatismo puro e irredento, practicante de la simulación, el sometimiento y la antidemocracia interna, eso es lo mínimo que quienes seguimos a pie juntillas los documentos básicos y la plataforma ideológica del PRI -que no del PRIAN- es lo menos que esperamos de la nueva dirigencia. Amén.