Miscelánea Política

La ponderación en los derechos fundamentales

El pasado domingo tuve el gusto de leer la columna “Toma y Daca” del diario Reforma, que contiene la muy recomendable entrevista que Miguel de la Vega hace a nuestro personaje de hoy, a quien define como apasionada de los Pumas y compara con Darío Verón por jugar con dureza, pero sin perder nunca la técnica y tampoco la sonrisa.

La ombudsperson, galardonada con la medalla “Alfonso Caso” al mérito académico de la UNAM, autora de 7 libros sobre teoría del derecho, transparencia y libertad de expresión; quien gusta de cocinar los domingos para relajarse y es actualmente catedrática de la UNAM, responde a bote pronto a cada una de las preguntas del entrevistador y no por ello se aleja de la congruencia, más bien sus respuestas, todas ellas cargadas de inteligencia, aunque muchas de ellas lacónicas, todas resultan ser más que satisfactorias y contundentes.

Hace un par de meses, en amena charla con Perla, compartiendo el pan y la sal entre amigos, platicábamos sobre la libertad de expresión y los derechos de la personalidad del ser humano.

Abordamos el tema de La Jornada vs Letras Libres, en donde en ejercicio de la ponderación, los ministros de la Primera Sala de la SCJN consideraron que debía prevalecer la libertad de expresión sobre la presunta violación al prestigio de un medio de comunicación, por muy ácidas, chocantes o aparentemente ofensivas que hubieran sido las expresiones del escritor Fernando García Ramírez, que eventualmente producían efectos de desdoro para el medio de comunicación, a quien se le negó el amparo.

Recordamos también el amparo en revisión 2806/2012 resuelto en la ponencia del Ministro Zaldívar Lelo de Larrea, en un juicio en donde un Tribunal Colegiado en materia Civil del Sexto Circuito resolvió amparar al “ofensor” demandado, basado en el asunto La Jornada vs Letras Libres.

El sistema de protección dual o estándar de real malicia, malicia efectiva, en gran parte fue el argumento para ponderar que la libertad de expresión debe primar frente a cualquier otro derecho fundamental, cuando las partes involucradas tengan una proyección pública o su trayectoria artística, política o social, tenga estas características.

Entonces el umbral de tolerancia se amplía y cede ante un derecho inalienable del ser humano y los medios de comunicación, plasmado en los artículos 6 y 7 de la Carta de Querétaro.

Volviendo al tema resuelto por el Ministro Zaldívar Lelo de Larrea en el amparo en revisión 2806/2012, al ponderar la proscripción para discriminar en los términos previstos por el artículo 1° de la Carta de Querétaro frente a la libertad de expresión, los ministros de mayoría consideraron que las expresiones del demandado difundidas en la prensa escrita en el sentido de que: “…todos los reporteros, colaboradores, periodistas y escritores empleados por el recurrente ante el máximo tribunal de justicia en el país eran: ‘maricones y puñales’, era un discurso homofóbico que puede producir odio…”, entonces, el ejercicio de la ponderación en este caso fue el de privilegiar el derecho fundamental de todo individuo para elegir libremente su preferencia sexual sin ser discriminado por ello, frente a la libertad de expresión.

La ombudsperson, mi amiga, en amena charla más que entrevista, nos pasea con gran erudición por lo que debemos entender por derechos fundamentales, humanos, y nos deja para la reflexión las actitudes moralinas de quienes tomando el tema a sorna o burla, desatienden valores intangibles que todo ser humano poseemos y disfrutamos. Su inteligencia más que deslumbrar, alumbra y nos permite entender por qué para algunos mentecatos ha empezado a resultar incómoda y le tienen actitudes zafias al tiempo de zalagardas.

Recomiendo sinceramente leer de punta a punta la entrevista citada, con una mujer que no se arredra, que efectivamente combina la sencillez en el trato con la profundidad en los conceptos, que como funcionaria articula y busca incidir, pues en ella recae la gran responsabilidad de velar por la “visibilización” y la tutela de los derechos humanos de más de casi 9 millones de habitantes en el Distrito Federal y de muchos más que transitan por el mismo. Mis respetos porque, como ombudsperson, en Perla tenemos asegurada la promoción y protección irrestricta de estos derechos en la ciudad más importante del país, por lo que la trascendencia e importancia de su trabajo se acrecientan para el devenir de nuestra vida cotidiana.

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