Miscelánea Política

El líder que necesita el PRI

Para Julián Ventosa Tanús. Fraternalmente.

ParaJulián Ventosa Tanús.

Fraternalmente.

Durante varias semanas he acusado en esta columna la falta de liderazgo que llevó a mi partido El PRI, a una derrota estrepitosa en las pasadas elecciones, la política torpe y chabacana de un mindundi como “Pablito”  impuesto  por la irresponsabilidad de quienes han hecho de este instituto político una verdadera agencia de colocaciones, sin importar la trayectoria ni las capacidades, ni los compromisos con las improntas que preconizan nuestros documentos básicos y estatutarios. Por el contrario se eligió nuevamente  la política del dedazo, del sometimiento y la cargada que obedece sin dignidad las ordenes lineales de quien cree que manda y a quien cree se debe obedecer, sin tomar en cuenta a la militancia otrora leal y decidida a brindar el apoyo necesario para salir adelante en cualquier contienda electoral, creyendo una y otra vez en que los principios que dieron vida a este instituto desvencijado finalmente volverían a retomar el rumbo de la democracia y justicia social; que la tutela de los intereses populares sería nuevamente el compromiso fundamental de quien dirige un partido como mandatario de la base. Se equivocaron nuevamente y nuevamente la derrota sobrevino. La venta de candidaturas, los intereses personales, el amiguismo, la imposición campearon y un teleñeco, hoy reflejo fiel de la indignidad humana (en vísperas de ser relevado), se sienta con su característica actitud blandengue para aplaudir el nombramiento de quien será su coordinador en la cámara de diputados en la que finalmente se sentará a levantar la mano cuando se lo ordenen y a callar y tragar sapos en cada una de las ordenes que en sesiones privadas  salgan de la boca de Víctor Manuel Giorgiana, de quien no tengo nada que reprochar (por ahora), y quien recientemente, en ocasión a su designación como líder de la bancada del PRI en la legislatura que se avecina, se concretó a espetar: “…privilegiaré el diálogo y el respeto, a la par que no estaré a favor de las “cargadas”, (sic?) que además de pretender imponer decisiones, traten de dañar la representación que “legítimamente” el PRI ganó en las urnas (re sic?)…”.

Yo pregunto. Y eso que dijo ¿es bueno o malo? ¡A saber! Lo que mi partido necesita de manera urgente es pensar en un líder que haga su trabajo en este estado, que cohesione, que sepa dar un golpe de timón y que les haga saber a quienes creen que mandan para imponer dirigentes, candidatos a cargos de elección popular, sus decisiones y caprichos personales. Sobre este particular ¡que no mande nadie!, solo las  bases y la ideología hoy perdida en el olvido. Que debemos regresar a nuestras raíces revolucionarias y a los principios tuteladores que las clases populares nos demandan, las del campesinado, las de los indígenas, las de los sindicatos de trabajadores, de las madres solteras en abismales desventajas sociales y económicas, de quienes creyeron sempiternamente en una ideología en favor de los que menos tienen. El PRI poblano requiere con urgencia de un liderazgo que aglutine las tribus diseminadas como diáspora con rumbos e intereses diferentes.

Traigo a la memoria mi encuentro personal con un importante cuadro de mi partido a quien el gobernador Marín defenestró inexplicablemente, me refiero al hoy gobernador Rafael Moreno Valle de quien seis meses antes de las elecciones dije lo que pensaba de él y las torpezas que se habían cometido al dejarlo ir de nuestro instituto político, los resultados están a la vista mis augurios se hicieron una realidad; las acusaciones directas por la imposición de candidato al gobierno del estado en la persona de Javier López Zavala y de candidatos a diputados y presidentes municipales se convirtieron en una realidad, mis reproches a los chupópteros, a los personeros del mal anidados en una cerrada burbuja marinista nos  llevaron a perder en las urnas, las bases nos cobraron factura, entonces resulta incuestionable que de manera urgente este instituto cuente con un líder que sea congruente con las instituciones y que no confunda la institucionalidad con la defensa de ellas ni el sometimiento, la abyección y las actitudes genuflexas, con la lealtad. No a los advenedizos de siempre, no más Pablos Fernández del Campo, no más traiciones y más liderazgo. Basta con decidirse y dar la espalda a quienes mimetizados con la derecha obtusa ordenan desde el CEN del PRI olvidándose de una ideología que nos permitió gobernar ininterrumpidamente durante más de setenta años. Por lo pronto, yo me apunto para asumir el reto.