Miscelánea Política

El desgajamiento del PRD

El encuentro (sic. ¿desencuentro?) de Carlos Navarrete con el principal fundador del PRD, otrora instituto político que parecía ser la tercera opción frente al bipartidismo PRI-PAN y que trajo como consecuencia la apertura de una nueva vía democrática que se ofrecía como opción democrática de la tutela de las demandas populares, frente al conservadurismo rampante de la derecha y a un dubitativo PRI que paulatinamente fue abandonando sus improntas revolucionarias, populares, sociales, de sus demandantes sempiternos, terminó por convertirse en una panda de chupópteros, politiqueros que solo atendían a sus intereses personales, sin dejar de recordar al inefable Bejarano y su oprobiosa connivencia con el “señor de las ligas”, Carlos Ahumada, la salida de un personaje político y conocedor de las lides políticas de éste país que se desvencija en medio de la corrupción y la inseguridad, trajo como consecuencia de que la dignidad del Ingeniero Cuauhtémoc Cárdenas lo hiciera, renunciar de manera indeclinable al partido que él fundó, “por la pérdida de rumbo e ideología” –nada mejor dicho-.

Navarrete contesta la carta de su entonces jefe diciendo que el partido sigue más vivo que nunca y pese a la salida de “hombres fuertes” (sic?) el PRD no ha perdido su ideología. ¡Miente! Basta con hacer un breve análisis del papel que el PRD ha jugado sin la directriz de un AMLO, de un Porfirio Muñoz Ledo y ahora del principal fundador del partido de izquierda, Cuauhtémoc Cárdenas, quedando en la dirigencia un politiquero de baja estofa como Navarrete, sumiso, genuflexo, servil, igual o peor que su correligionario Jesús Ortega Martínez y sus “chuchos”, ambos sirviendo al Presidente en turno, el uno, al inefable Calderón Hinojosa, el otro, a Peña Nieto.

En otra entrega expresé y ratifico que las ideologías partidistas han dejado de existir y viven amancebados por conveniencia “institucional”, dejando atrás las plataformas ideológicas que permitieron su registro tal y como lo preconiza el artículo 41 de la Carta Magna, por ello, insisto, Morena es la única y verdadera opción que retoma los causes de las demandas populares más sentidas, otrora enarboladas por un PRI oscilante y dubitativo, perdido en el marasmo de la corrupción, del dedazo y del pragmatismo puro, siendo nota internacional el fracaso de las ofertas de campaña del Ejecutivo que hoy vive manchado por el caso “Ayotzinapa” y que pretende militarizar a las policías municipales.

¡Craso error! Cada entidad y sus municipios demandan políticas públicas de seguridad a la medida, la seguridad nacional no puede ser uniforme y totalitaria, pues correría el riesgo de que corrompiéndose la cabeza o dirigencia nacional se corrompa todo el País, el PRD hoy descabezado se encuentra a la deriva, guiado por el timón de manos ajenas a su ideología nacida hace 25 años, hoy repudiada por su principal fundador. No cabe duda que el desgajamiento del PRD es una triste realidad que no puede revertir la panda de mindundis que lo dirigen. Reitero, Morena se emerge en éste País que se desguaza, como la única opción para que México salga adelante.

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