Miscelánea Política

La antidemocracia mexicana

En cadena nacional, Peña Nieto se ufana de que en México la democracia es una realidad irrefutable. A contrapelo, los mexicanos inconformes, desesperados, angustiados por la inseguridad rampante, el decremento ostensible en la economía, la falta de poder adquisitivo, la desazón de una política neoliberal que traerá graves desastres a nuestra economía con sus reformas energéticas, en donde los autores de este autogolpe de estado son el PRI, PAN, PRD y Verde Ecologista, nos muestran los verdaderos indicadores de lo que estamos viviendo y de lo que nos toca por vivir.

¿Democracia? Concepto aristotélico que hoy se ha convertido en la praxis total, en donde las ideologías han dejado de existir, en donde los advenedizos, oportunistas y enchufados son la verdadera práctica de la democracia, en donde el sufragante no tiene opción para opinar ni para decidir, en donde las propuestas no son más que una quimera, en donde los chorros, maquiavelos y estafadores, diría Santos Discépolo, son personeros de cada instituto político; en donde, las connivencias en coaliciones oprobiosas permiten el acceso a una curul a mindundis ignorantes y candidatos a modo para alcanzar una victoria pírrica, porque su capacidad no da para más.

Desechar la inteligencia, la cultura, la eficiencia política, es una constante para los tres partidos de mayoría. No requieren hombres o mujeres pensantes, autocríticos, independientes, requieren a quienes han postulado y seguirán postulando, un ejemplo vivo de estos actos deleznables es Xitlálic Ceja, comadre de mi otrora cochise Javier López Zavala, ambos, enemigos del diccionario y de las letras, de la política y la cultura, oportunistas matorraleros.

Cuanta tristeza embarga a los mexicanos que lacera y que hiere en esta “democracia” de la que se jacta Peña Nieto, entonces, ¿qué nos queda?, la movilización social, porque no es suficiente la inconformidad sottovoce del ciudadano de a pie, que se lamenta por este México en el que vivimos, que se duele por la inseguridad virulenta y despiadada de la que somos presa, que se siente ofendido por la falta de acceso a las instituciones más ingentes, porque el campo ya no es campo, porque el indígena sigue sufriendo y se conforma con sus cuitas y sayas de dolor, porque la clase media ya no existe, porque han entregado a este país, porque casi, ya no somos nada.

Pasando a otras cosas, no podemos dejar a un lado el rifi rafe de Juan Carlos Natale, otro cínico que tuve que cargar a mis espaldas para hacerlo diputado federal, siendo presidente del PRI, de aquél partido en el que yo creía; en sus confesiones para presionar a un presidente municipal en el distrito de Ciudad Serdán para que apoyara a Arely, solo porque él “lo hizo presidente municipal”, ¡cuánta estulticia! Carne de cañón para la Fepade; por cierto, las mentadas de madre no justificadas de Fernando Morales se las tiene ganadas a pulso. Que quede claro, no por meterse en “su distrito”, solo porque se las merece siempre. Lo digo sin acritud, ¡pero lo digo!

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