Miscelánea Política

Volvamos a las voces de las bases

Para mi nuevo amigo René Valdivieso Sandoval. Sinceramente

En mi columna anterior señalé que la expulsión de algunos priistas encumbrados, que no necesariamente distinguidos, resultará inútil si no va acompañada de otras decisiones, orientadas a rescatar al PRI poblano de la ignominia en la que se encuentra.
A mayor abundamiento, todo aquel que llegue a ocupar un cargo en la dirigencia local debe comprometerse abiertamente a la atención primordial de las bases priistas, solamente “atendidas” en tiempos electorales para obtenido el cargo, nunca más volver y tener por respuesta para ellos el desdén y la frialdad de sus rostros políticamente esmirriados, para pretextar que esto o aquello sale de sus posibilidades. Ni gestores, ni legisladores, ni gobernantes de puertas abiertas, ni cumplidores de sus promesas de campaña ni luchadores de los ideales y postulados del partido echados a la hamaca -que es lo que verdaderamente son- por tener una curul, un escaño o la dirigencia del desarrollo del estado o municipio obtenido en la urnas, ¿verdad, precioso? Por el contrario, obtener lo que de inicio querían, estar ahí para hacer negocios durante el cargo. ¿Verdad, Carlos Peredo?
Se buscan líderes, hombres y mujeres, capaces, firmes, verticales y con la suficiente legitimidad como para no dejarse intimidar y defender eficazmente los principios y las posturas políticas del partido, desde su realidad como oposición local; pero también para reconocer los yerros y no repetirlos.
Personajes que hagan de nuestra frase emblemática “Democracia y justicia social” una realidad; que la simulación y el sometimiento queden atrás, para abrir paso a la decisión de quienes nos han encumbrado al poder y a la toma de decisiones. Si, a las bases del partido, a las voces de cientos de miles de militantes que todavía confían en este instituto, que se ha ofrecido como paladín de las causas populares, de los sectores obreros y campesinos de los protectores del indígena y del campo y no de este oscilante PRIAN mimetizado con la ultraderecha, convertido en un estado vasallo principalmente de nuestros vecinos del norte, a quien ponemos en charola de plata gran parte de nuestra soberanía.
Volviendo al territorio poblano, termino señalando que se equivocan quienes piensan que no hay prisa, pues aún falta mucho para el 2015. Si no apuramos el cambio y definimos posturas, señores, luego no se pregunten por qué nuestros diputados, presidentes y regidores, terminaron echándose a los brazos de Casa Puebla. Por lo pronto, me apunto para poner en orden este cochinero y volver a quienes nos debemos a las bases de mi partido. No más imposiciones ni manos sucias que empañen un proyecto nacido de la Revolución y del hartazgo del sometimiento.