Miscelánea Política

Ruta blanca, demagogia

El día de ayer, la senadora Blanca Alcalá, parte integrante de los senadores a las órdenes de los intereses transnacionales y directamente de su homólogo el inefable Emilio Gamboa Patrón inauguró en Puebla su oficina móvil de gestión (¿sic?), ofreciendo “servicios y atención ciudadana para conocer las demandas de los poblanos”.

Convendría preguntarnos ¿por qué no vino a este estado a informar a sus electores, la razones que tuvo para someterse a la aprobación, prima facie, del proceso de creación de las reformas constitucionales en materia energética, plagadas de violaciones al artículo 135 de la Carta Magna, sin conocer, debatir y razonar su voto en favor de la privatización grosera de nuestras áreas estratégicas y así entregar parte de nuestra soberanía a los intereses extranjeros?; para finalmente rematar con la aprobación de las leyes secundarias estando pendiente en la SCJN de resolver el recurso de reclamación 555/2014 de la Segunda Sala relacionado con la impugnación que el senador Manuel Bartlett Díaz hiciera valer en contra del procedimiento de creación de los artículos 25, 27 y 28 de la Carta de Querétaro –que no contra el texto de las mismas–.

Valdría la pena que la senadora, nos diera una explicación a los poblanos fundada y motivada de cuáles fueron los verdaderos motivos por los cuales asumió una actitud de abyección, sometimiento y genuflexión frente a las órdenes de su morueco, presidente de la bancada del PRIAN; valdría la pena también, que nos explique si conoce o no el tema de la reforma energética. Recomiendo a la senadora y a mis lectores entren al link http://dominiociudadano.org/2014/05/el-amparo-contra-la-aprobacion-de-la-reforma-energetica-sigue-vivo/ para que escuchen y analicen lo dicho por Manuel Bartlett Díaz, el doctor Jaime Cárdenas y el que esto escribe como litigante del amparo contra el procedimiento de creación de normas constitucionales en el Senado y frente a la prensa nacional e internacional, y después saquen sus conclusiones.

Me encantaría tener un debate público con ella para demostrar a los poblanos que su voto para que se privatice Pemex y permitir a los voraces intereses transnacionales la posibilidad de que vengan a expoliar nuestros hidrocarburos, incluyendo bienes inmuebles de los mexicanos para cumplir sus aviesos intereses representa una traición a la patria y de manera específica a los poblanos. De antemano les hago notar que la senadora entreguista no tomará en cuenta esta invitación.

El montaje del aparato prianista poblano del día de ayer, representa un acto de demagogia pura, en donde la senadora viene a tratar de convencer a los electores de esta entidad que está haciendo sus deberes en favor de Puebla y en especial de los intereses del pueblo mexicano, citaré la parte conducente de la opinión generalizada de los intelectuales en este país, destacando la de Genaro Villamil, colaborador de la revista Proceso para que conozcan a fondo lo que nuestra representante en un escaño hizo, con su voto, para consumar la entrega de gran parte nuestra soberanía a los intereses extranjeros.

“(…) Ante un país en su mayoría silenciado y una obsecuente mayoría del Congreso de la Unión, el presidente Enrique Peña Nieto encabeza este lunes 11 la ceremonia de promulgación de las leyes que culminan la reforma energética emprendida por su gobierno, pero no necesariamente originada en México. El país da un giro radical de la mano de los designios de estados Unidos. Una y otra vez, el actual mandatario y sus antecesores han negado la existencia de acuerdos previos con Washington y con las grandes compañías estadounidenses para dejar prácticamente en sus manos la riqueza petrolera nacional. Esos pactos, cristalizados ya en la forma de Acuerdos Transfronterizos sobre Hidrocarburos y reforzados con las nuevas leyes, irían mucho más lejos: según el informe del Senado estadunidense, “las reforma energéticas determinarán en qué medida será parte de la futura seguridad energética de estados Unidos y América del Norte”.

El lapidario contenido de la entrega de Genaro Villamil es una muestra verdadera de lo que no se debe hacer y como diría Serrat, les propongo a los poblanos recomendar a la senadora prianista que: “…le manden a escribir cien veces que eso no se dice, que eso no hace…”. Más pala y menos pico señora senadora. Lo digo sin acritud, ¡pero lo digo! Respetuosamente.