Miscelánea Política

Lorenzo Córdova. Dimisión obligada

Recomiendo a mis lectores, leer a la gran poetisa, novelista y diplomática mexicana Rosario Castellanos en su libro “Balún Canán”, en donde la discriminación de los terratenientes frente a los indígenas eran la constante en la época Colonial, el sufrimiento, el desprecio, los maltratos verbales y físicos hacia el indígena formaban parte de su azarosa vida y grandes penurias, donde los abusos al jornalero, labrador, pastor o yuntero, era la forma en la que cotidianamente eran tratados; la educación estaba fuera del alcance de estos seres humanos sumidos en la pobreza, la miseria y la indignidad, solo porque tenían la calidad de bestias, seres que solo servían para la carga y la labor, y que la poetisa describe siendo ella hija de acaudalados terratenientes, pero con un corazón que le permitió describir estas injusticias , en donde por equivocación incluso llega a mencionar a su madre.

La actitud desdeñosa, zafia y burlona, de Lorenzo Córdova, presidente del INE, no tiene parangón con aquellas vejaciones a las que hace referencia la poetisa mexicana en su primera novela publicada en 1957.

El día de ayer, leí no menos de 5 columnas cuya autoría no vale la pena referir, dada la abyección total que asumen para minimizar el oprobioso suceso en el que Córdoba Vianello es escuchado mofarse del gobernador indígena nacional Hipólito Arriaga Pote, por transmitir sus requerimientos, procedentes o no a un miembro del Instituto Nacional Electoral de esta calaña. Chillan los autores de los panfletos y defensores del ofensor, que: “…cayeron en la trampa quienes le dan importancia al caso…”; que: “…estas expresiones las hacen todos los mexicanos, de manera cotidiana, en chistes, en bromas, en ocurrentes referencias en contra de los indígenas…”; estas son algunas de las entregas de quienes por consigna arropan hoy, no a un ciudadano común y corriente, ¡no!, arropan a un pijo entronizado a dedo en largas discusiones para cambio de fichas por parte de los partidos políticos nacionales, convertido hoy en ujier PRI, a quien se debe, olvidando la gran ideología de su progenitor, Don Arnaldo Córdova.

Nuestro pijo, en esta entrega, nunca ha conocido lo que es el trabajo en el campo, y mucho menos convivido con un indígena. Para quien haya tenido oportunidad de escuchar las palabras deleznables con las cuales se mofaba de su entrevista con el gobernador nacional indígena, deben tomar en cuenta que Lorenzo Córdova deliberadamente hace la llamada al Secretario Ejecutivo del INE, sólo para contarle lo que para él fue algo que lo dejó flipando al grado de analizar que en su cargo o se va al psiquiatra o se va a divertir muchísimo. Córdova Vianello no se disculpa, no esgrime argumento alguno que los mexicanos podamos creerle en relación al “respeto” que tiene por los grupos, etnias y comunidades indígenas, ¡no!, Don Lorenzo se duele por la ilegalidad del trascendido y exige se investigue al responsable de este, entonces, el desprecio a las comunidades indígenas para él no es lo grave, lo grave es que fue vulnerada su intimidad. Se equivoca señor Consejero Presidente, usted como abogado debe observar las improntas del Constituyente, en especial, los artículos 1° y 2° de la Carta Magna. Usted no es la víctima, las víctimas son los más de 14 millones de indígenas mexicanos que no se graduaron en el extranjero, ni obtuvieron diplomados, ni ocurrieron a instituciones privadas, ni son compinches de políticos del poder en turno que lo llevaron al lugar en donde indebidamente está. Los ofendidos somos todos los mexicanos a quienes de alguna u otra manera causó indignación el tono y la mofa, que acompañaron sus expresiones después de la entrevista que tuvo con el gobernador nacional indígena a quien estoy cierto debió haber padecido, para después hacerse de una buena anécdota que contar no sé cuántas veces en su Smartphone. ¿En manos de quién está un Instituto que habrá de garantizar las próximas elecciones?, ¿en dónde quedó el legado que le dejó el gran Arnaldo Córdova?, Maestro emérito de la UNAM y principalmente defensor de las causas justas. Por respeto a su padre, el ínclito académico y luchador social, dimita señor Lorenzo Córdova, porque, desde arriba su padre se siente muy avergonzado de usted. Lo digo sin acritud, ¡pero lo digo!

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