Miscelánea Política

Liderazgos en ciernes

Para: Héctor Hernández Sosa. Con mi solidaridad y afecto.

En entregas anteriores me he referido a la notable y preocupante falta de liderazgo que asola al estado y al país entero. A la entrega del poder político y las facultades de gobierno, a personas insulsas,anodinas, nimias o zalagardas, carentes de carisma y capacidad para dirigir y beneficiar a sus liderados,que terminan generando vacíos de poder, desorientación, inconformidad, repulsa y deseos de cambio que pueden devenir en violencia social, como lo que estamos presenciando en Michoacán.

El verdadero liderazgo se concibe como la capacidad de impulsar a personas sencillas y ordinarias, para lograr cosasextraordinarias. Sólo pueden ser líderes quienes poseen un conjunto de cualidades de personalidad, capacidad, influencia, iniciativa, energía y determinación, que favorecen la atracción, lamotivación, la guía y finalmente el controlde otros individuos, para realizar de manera entusiasta o al menos convencida, determinadas acciones o tareas de beneficio colectivo.

Para no confundirnos, conviene distinguir entonces entre gerentes, jefes, caudillos y líderes, pues está demostrado que no cualquiera puede ser esto último.

Para efectos prácticos, los gerentes toman determinaciones, fijan parámetros, dictan resoluciones y exigen resultados a sus dependientes; los jefes dan órdenes, requieren obediencia, exigen lealtad y vigilan el comportamiento de sus subordinados; por su parte, los caudillos o dictadores demandan sumisión, someten voluntades y dictan dogmas que deben ser acatados por sus súbditos, y finalmente, los líderes establecen un objetivo común, convencen, inspiran, retan para ir tras él e impulsan a sus seguidores a alcanzarlo.

Según Napoleón, un líder es un negociador de esperanzas, mientras que para Margaret Thatcher ser poderoso es como ser mujer:si le tienes que decir a la gente que lo eres, entonces no lo eres.

De acuerdo con lo anterior, habrá que reconocer que en Puebla existen verdaderos liderazgos en evolución, la mayoría de ellos potenciados por quien actualmente guía la entidad, el Gobernador , Tony Gali en carácter de alcalde electo o Patricia Leal, Jorge Aguilar Chedraui y Fernando Manzanilla en el Congreso local, a quienes debemos sumar personajes que se han cimentado a la vera de una directiva partidista y que bien podrían colocarse como la opción política contra la que alguno de ellos contenderá por la gubernatura, léanse Juan Carlos Lastiri o José Chedraui, ambos amigos míos jóvenes y talentosos, el segundo legislador con capacidad y un futuro promisorio.

Respecto de mi amigo Víctor Giorgana, me permito hacer un paréntesis, pues no discuto que tiene los tamaños y la capacidad para sumarse a esta corta lista de liderazgos políticos en Puebla. Sin embargo, a veces sus estrategias, filias o ambiciones personales lo llevan por derroteros que comprometen su inteligencia, seriedad y prestigio, al grado de hacerlo soñar con que pudiera hacer el uno-dos con quien fuera su jefa política, en la próxima sucesión local, por cierto según sé también traicionado por ella, algo que no debe extrañarnos, esa es su condición humana.

Víctor ha demostrado que puede flotar y nadar sin necesidad de vejigas. La dirección exitosa de una campaña por la gubernatura y de otra municipal en la que la candidata principal parecía condenada a la derrota, así como el reconocimiento de su triunfo personal en la pasada contienda electoral, lo demuestran. Ojalá se anime a soltarse y construir su propio liderazgo, sin poner sus capacidades al servicio de quienes han demostrado carecer de ello y que ahora son sus verdaderos amos.

Concluyo mi colaboración de esta vez, recordando las tres lecciones de liderazgo del doctor Martin Luther King Jr., igual de importantes hoy: 1) los líderes deben tener un compromiso total hacia su causa, que se refleje en una intensidad y dedicación inspiradoras; 2) los líderes deben estar dispuestos a romper con el estatus quo como requisito esencial para cambiar y evolucionar, y 3) los líderes deben tener un sueño, comunicarlo y finalmente hacerlo realidad. Y por supuesto, de la grandeza del sueño, dependerá la grandeza del liderazgo. Salud.